El amor en tiempos de Covid

Paola Rojas

Estamos por cerrar el año más duro globalmente desde la Segunda Guerra Mundial. 2020 sacudió al planeta de formas que sólo creíamos posibles en la ciencia ficción. En estos meses de pesadilla, hemos sido testigo de la valentía de los verdaderos héroes de esta guerra contra el virus: el personal de salud. En la adversidad nos hemos sostenido gracias a ellos. Su vocación y fuerza han hecho la diferencia. 

Sylvia Rosas es enfermera, madre de 5 hijos y esposa de un hombre que la apoyó en su decisión de no volver a casa. Se separó temporalmente de su familia para seguir atendiendo a pacientes de Covid en el Hospital General de Tijuana. Juntos equiparon su camioneta para que durmiera ahí y no pusiera en riesgo la salud de los que más ama. La decisión fue de ella, pero el trabajo fue en equipo. La bondad y el ejemplo de esta familia de Tijuana cobró frutos. Luego de la difusión de su testimonio, un hotel tuvo la iniciativa de hospedar al personal de salud del Hospital General. Otros hoteles siguieron luego el ejemplo y dieron gratuitamente esa facilidad en otras ciudades. 

Otro caso que conmueve: los cientos de médicos y enfermeros que se han desplazado desde distintos estados del país para apoyar a sus colegas y atender a pacientes con Covid en las zonas de semáforo rojo. Dejan su casa, su vida y su familia en estas fechas de celebraciones para respaldar al personal que, además de agotado, está sobrepasado. 

El 24 de diciembre comenzaron a vacunar al personal de este sector que se ha visto tan maltratado (desgraciadamente somos el primer lugar en el mundo en decesos de personal médico durante la pandemia) y que sigue dándolo todo en cada hospital. La primera persona vacunada fue la enfermera María del Rosario Lora López del IMSS. Ella reconoció “que tiene miedo pero que quiere seguir adelante; en la línea de fuego”. 

El personal de salud debe recibir la vacuna antes que nadie; ellas y ellos se merecen volver a sus casas y dormir en paz por cada riesgo que tomaron y por cada una de las vidas que salvaron. 

No basta con desearles un feliz 2021. Hay que colaborar todos para que realmente así sea: cuidándonos, usando el tapabocas, manteniendo la sana distancia y la higiene de manos. 

Ojalá que las lecciones que nos dejó este tan difícil 2020, nos permitan tomar mejores decisiones en lo individual y en lo colectivo el año que viene.

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