Educación sin dientes, hambre segura.

Las propuestas de mejora al sistema educativo deben ir de la mano de un presupuesto federal congruente. No podemos tener un presupuesto insuficiente
10/01/2019
07:00
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Dice la frase de Frederick Douglas que “es más fácil construir niños fuertes que reparar hombres rotos”; agregaría que si queremos mexicanos fuertes, hablemos primero de educación y dejemos de reparar hilos rotos en las aulas.

La dirección de un país llega hasta donde arriba la inversión en educación y las decisiones que se orienten a su fortalecimiento y ejercicio como derecho humano.

No es discurso, sin educación bien servida como primer plato, no podremos concebir al desarrollo económico, político o social como postre bien paladeado. 

Y eso es así de simple, las habilidades, valores, hábitos que se forman en los estudiantes de hoy, representan las decisiones, tejes y manejes que en sentido positivo o negativo veremos como realidad el día de mañana. 

Lo anterior me hace cuestionar las recientes direcciones que se han tomado a nivel federal en materia de educación, que falazmente parecerían novedades coyunturales pero realmente la palanca está puesta en reversa. 

El siglo XXI proyecta para México un reto claro, la construcción de un futuro que brinde certeza en la formación de personas bien ornamentadas para la vida de un país que se considere desarrollado no solo a los ojos del mundo, sino de su gente. 

Formación en donde se debe privilegiar la creatividad, innovación, el sentido humano, enseñar a cuestionar, a decidir, a construir el México de nuestros sueños. 

Como dijo Roger Lewin “A menudo damos a los niños respuestas que recordar en lugar de problemas a resolver”, pero esa es otra historia. 

La vara es alta, si todas las autoridades hicieran vivir el artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la promoción, respeto, protección y garantía del derecho a la educación daría como resultado familias prósperas y felices.

Es claro, las decisiones que ocupan al presupuesto, aquellas que giran en torno al diseño de las políticas públicas y por supuesto en la construcción de la agenda pública, se miden con la prioridad que tiene la educación para llevar a nuestro país a buen puerto.

Las y los jóvenes son una gran fortaleza de México, actores protagonistas del desarrollo, y hoy tenemos más de 30 millones en México. Esto se traduce en millones de ideas, soluciones, constructores, artistas, deportistas, todos con una aportación que no podemos robotizar o “ningunear” al momento de tomar las decisiones. 

Las propuestas de mejora al sistema educativo deben ir de la mano de la definición de un presupuesto federal congruente y no de discursos falaces. De meternos al fondo y no solo ponerles forma a frases discursivas. 

Para atender de manera correcta las áreas de oportunidad en materia de educación no podemos hablar chimuelos, con presupuesto insuficiente, que implica un nivel bajo en la formación de la niñez y juventud.

En el año 2015, México ocupó el lugar número 59 en el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), según este estudio, el país no registró avances. “A 15 años de la primera edición de esta evaluación internacional no hay mejoría y la inversión sigue siendo necesaria”, manifiesta la directora de gabinete de la Organización y Cooperación de Desarrollo Económico (OCDE), Gabriela Ramos.

Efectivamente la inversión en educación es un tema que nos ocupa. Así como la capacitación, la evaluación y la infraestructura son factores que debemos atender para la conformación de un verdadero modelo educativo. 

No basta con darle reversa a una reforma para eliminar un instrumento evaluador “persecutor de maestros”.

Y por otro lado, anunciar un recorte presupuestal a universidades públicas y autónomas de México, lo cual impediría llevar a cabo funciones planeadas para el ejercicio de la formación de estudiantes.

Se trata de la congruencia entre la lengua y la acción. No podemos concebir como viable que la ampliación de la oferta y la mejora de la calidad educativa se vean reducidas en mil 843.5 millones de pesos, y los recursos destinados al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología mil 561.2 millones. 

Nunca he visto que algo se arregle solo con cambiar un nombre, como el Centro Nacional para la Revalorización del Magisterio y la Mejora Continua de la Educación en sustitución del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), y prometer que con ello se verá un resultado. 

Y peor aún, caer en contradicciones en la austeridad al pretender que dicho Centro sea coordinado por 7 elementos en lugar de 5 como en el INEE; además de que dependerá de la supervisión del Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, perdiendo de esta manera la autonomía que caracteriza a estos órganos. ¿Qué es la educación para la Cuarta Transformación?

Y por si fuera poco, pregonar que ahora los alumnos ¡podrán y deberán copiar en los exámenes!

¡Me da la impresión que estamos hablando de una Transformación con educación de cuarta!

Comparto la moción de Ramiro Maeztu que “quizá la obra educativa que más urge en el mundo sea la de convencer a los pueblos de que sus mayores enemigos son los hombres que les prometen imposibles”.

La individualidad y el esfuerzo que cada uno imprime no debe ser rebasado por un principio erróneo de confianza. Copiar la respuesta de aquel que tienes a lado no es sinónimo de hacer trabajo en equipo.

El pasado 6 de diciembre llegó la iniciativa de Reforma Educativa al Congreso de la Unión misma que busca revertir, entre otras cosas, las evaluaciones para los maestros… La reforma tiene como objetivo garantizar la educación gratuita y de calidad en todos los niveles escolares… ¿Será?

Sin embargo, para resarcir el error de presupuesto contemplado para el sector educativo superior, se envió otra propuesta económica. El pasado mes de diciembre se definió el reparto de recurso público para el ejercicio 2019, aplicando un aumento conjunto de 4,000 millones de pesos para la UNAM, UAM e IPN.

Es una lástima que para el ejecutivo federal, el incremento presupuestal educativo de inicio, no estuvo en la lista de prioridades. Aunque en el discurso se logró convencer con engaños a gran parte de la población mexicana… Algunos pensarán que la reforma que impulsa va en búsqueda de equidad e igualdad pero ¿Qué hay de los factores alrededor de la educación?

Solo vemos pasar frente a nuestros ojos las trabas a los programas de investigación y divulgación científica y cultural, por poner un ejemplo. 

Es evidente la complejidad del asunto, pero empecemos por ser congruentes, impecables con las palabras que tengan sentido con lo que se decide. 

Si hay gran parte de un país con hambre, el mejor maíz es la educación. Sin maíz no hay tortillas, sin educación no hay desarrollo.

Diputada Local LIX Legislatura del estado de Querétaro

Twitter: @TANIAPALKU

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