Educación para todos

¡Clases de computación e inglés para todos los niños de México! fue una de las promesas de campaña de Francisco Labastida, candidato del PRI a la Presidencia en 2000. Críticas, burlas e incredulidad fueron las reacciones inmediatas. Incluso se calculó la estratosférica cantidad de 6 mil millones de pesos, de aquellos tiempos, como la inversión inicial para cumplir con este proyecto educativo.

Pasaron casi 13 años y qué razón tenía Labastida. Haber invertido en capital humano generando bases para alcanzar una población mayoritariamente bilingüe y capaz de manejar una computadora, sería hoy un elemento esencial que hubiera incrementado la competitividad y productividad de los trabajadores en una economía global.

Hoy estamos muy a tiempo de retomar esa propuesta, al menos en Querétaro, cuya extensión territorial y tamaño parece ideal para ser un estado piloto donde se aterrice una de las propuestas más nobles y rentables del gobierno federal apoyada por la oposición.

El texto del Pacto por México establece que se instrumentará un programa de dotación de computadoras portátiles con conectividad para los alumnos de quinto y sexto de primaria de escuelas públicas, adecuando los contenidos educativos al uso de tecnología.

Extraordinarios esfuerzos hay en el mundo, no todos gubernamentales, para acercar a los niños a las computadoras y con ello reducir la brecha digital para un futuro donde las expectativas académicas y laborales de un niño pudieran ser determinadas por su habilidad de manejar, o no, una computadora.

La capacidad de los niños para aprender es impresionante. Se han hecho pruebas en África dejando tabletas a niños sin mayor instrucción, y al paso de pocas horas ya manejan a la perfección algunas de las aplicaciones tan sólo por sentido común y curiosidad.

El reacomodo en el SNTE pudiera marcar el momento idóneo para implementar el proyecto de laptop o tableta en primarias. Hay antecedentes de que en algunos estados quisieron establecer computación e inglés y el sindicato se opuso porque implicaba contratar profesores por honorarios ya que no tenían personal capacitado para impartirlas.

Así las cosas, por qué no levantar la mano ante la Federación y asumirse como estado piloto que prepara a sus generaciones para el futuro.

Director de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y consejero nacional de Concamin

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