19/03/2017
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Las apariciones de los ebooks e e-readers constituyeron buenas herramientas para que los editores recopilaran datos sobre los hábitos de los lectores que hasta antes de los mismos eran desconocidos. Hoy día los editores de e-books pueden saber con precisión qué libros se leen en un dispositivo, con qué frecuencia se practica la lectura, en dónde suspenden de forma definitiva las personas la lectura de un libro, si leen en el día o en la noche y cuánto tiempo lo hacen. Es decir, tienen acceso a una serie de datos que pueden cambiar no solo la relación que los lectores tienen con las editoriales, sino también alterar la misma literatura.

Está claro que cuando se habla de literatura en el contexto de los libros electrónicos, se hace referencia a la literatura que depende de la industria editorial. Si la intención a la hora de escribir es la creación pura y la expresión artística sin ataduras, el escritor no tiene por qué preocuparse ya que la era digital le proporciona buenas herramientas y vías alternativas de narración.

Pero una parte destacada de autores que dependen de la gran industria editorial, pueden ver cómo se crean perfiles concretos de sus lectores. Los mismos editores pueden obtener el perfil promedio de los que leen sus obras y, con ello, confeccionar lecturas que atiendan o alimenten los gustos de quienes compran las mismas. Esa situación conlleva a una alteración que va mucho más allá de lo efectuado por la imprenta, que hizo factible publicar libros con gran número de páginas e hicieron más fácil la escritura de obras de larga extensión.

El sueño de la industria editorial es alcanzar el nivel que hoy día tiene, por ejemplo, el cine o la televisión. Los sistemas de suscripción han evolucionado y el ocio se ha tornado en algo que busca adaptarse a los gustos y necesidades de sus clientes. Cuanto más se sabe de los lectores, mejor oferta editorial se les puede proporcionar.

En la medida en que las herramientas digitales captan un enorme conjunto de datos, al conocer al detalle los gustos de las personas es factible, incluso, ajustar o adaptar los lanzamientos de obras de acuerdo a sus intereses. Esto, por supuesto, plantea una cuestión para los autores: si la gran industria editorial no terminará por cercenar su creatividad. Incluso ya están dadas las condiciones para que los mismos autores puedan hasta escribir libros personalizados, a la carta. Un mercado aún no explotado pero que no sería extraño que apareciera en el mediano futuro.

En el caso de los lectores que gustan de obtener información personalizada de acuerdo a sus intereses, el riesgo es que eso derive en la pérdida de su privacidad e incluso de ser conducido al consumo de determinados contenidos sin que tengan plena conciencia de ello. No obstante, no se puede soslayar que muchos prefieren eso, e incluso son exploradores de la trasmedialidad de los contenidos al participar en diversas comunidades lectoras, especulando o dibujando hipotéticos escenarios no previstos por los autores.

Tampoco se puede soslayar que para algunos autores, esa situación coactiva que puede darse por las dinámicas comerciales de sus editores los lleva a darle la espalda a la gran industria editorial. Hoy quien lo desea puede optar por caminar por otros derroteros, articular obras alejadas del gusto mayoritario, e inclinarse por editoriales independientes o incluso autopublicarse, pero a cambio de eso puede ser que deba también lidiar directamente con la difusión y forjarse un espíritu voluntarioso para seguir publicando.

No olvidemos, también, que para los autores experimentales las cosas no lucen tan bien. Es difícil que los lectores abandonen su área de confort para probar autores e ideas a las que no están acostumbrados, y máxime si hay todo un sistema dedicado a ofrecerle solo lo que le interesa. Hoy, paradójicamente, la internet que nos permite consultar infinidad de contenidos y nos libera de las sujeciones de los editores, resulta que también conforma barreras que aíslan a las personas y les impiden enfrentar cambio incómodos.

Periodista y escritor especializado en cibercultura.

@tulios41

Periodista y escritor especializado en cibercultura

 Twitter: @tulios41

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