Días de mucho, vísperas de nada

Norberto Alvarado Alegría

Con el quinto informe de actividades de la administración pública estatal, presentado el pasado domingo 27 de julio por el gobernador José Calzada Rovirosa, inician los tiempos políticos de la sucesión por la gubernatura, la renovación de la Legislatura y los 18 ayuntamientos queretanos.

Según las reglas no escritas de la política mexicana, que hoy son más vigentes que nunca, el penúltimo informe de gobierno es el arrancadero para que partidos políticos, aspirantes y suspirantes a las candidaturas intensifiquen sus actividades de autopromoción y, en algunos casos, las ataduras que anclaban el movimiento político de funcionarios y burócratas, se suelten.

En las semanas subsecuentes seremos testigos de cómo las barajas políticas se abren en la mesa del juego; del crecimiento exponencial de espontáneos que se lanzan al ruedo buscando el mínimo reflector que les permita ser tomados en cuenta por las dirigencias de sus partidos, y de los viejos y nuevos partidos que cada tres años carecen de candidatos para rellenar sus listas; así como el éxodo masivo de funcionarios públicos que uno a uno irán dejando sus cargos para sumarse a la promoción de su aspirante y precandidato favorito.

La medieval expresión de “muerto el rey, viva el rey”, es una realidad política que se configurará al paso de cada día, durante los escasos diez meses siguientes, hasta llegar al domingo 7 de junio del 2015. Cada día los gobernantes serán menos gobernantes, y su poder se diluirá hasta el día de la jornada electoral, que según las cifras de las encuestas patrocinadas por rojos y azules, se pronostica con alto grado de competencia.

Hoy la moneda está en el aire. Si bien es cierto que el gobernador José Calzada sigue manteniéndose en los primeros lugares de las encuestas de desempeño e imagen, también es cierto que el desgaste natural de un cargo tan complejo como la gubernatura empezará a jugar en contra; más aún cuando las propias mediciones concluyen que el buen trabajo y la buena imagen del gobernador, no se conectan con la percepción que la ciudadanía tienen de la administración pública, ni mucho menos del partido en el poder, donde en el comité ejecutivo nacional del PRI, califican en el semáforo de escenarios electorales, a Querétaro como un foco amarillo, debido a la complejidad de la votación que hoy se proyecta, pero también porque una parte de la clase política está descontenta por falta de inclusión y la ausencia de un esquema de promoción y gestión que vincule las acciones de gobierno con el partido.

El proceso de designación de candidatos no será igual al que vivimos hace seis años. Las reglas han cambiado significativamente. Tal vez esta sea la variable independiente que propios y extraños no han valorado en los escenarios que hoy se construyen localmente.

Para el 2015 jugaremos con otras reglas, las reglas no escritas pero funcionales de un sistema político donde la Presidencia de la República tendrá mano en el movimiento de las piezas del ajedrez, en medio del mapa político-electoral que debe construirse para la elección intermedia federal, que será fundamental para continuar con las reformas estructurales del sexenio y darle posibilidades de gobernabilidad al país.

En el esquema priista, habiendo Presidente de República, los métodos internos de selección de candidatos, principalmente para los cargos de gobernador y presidente municipal de la capital, serán válidamente sustituidos por las decisiones estratégicas para encontrar los nombres de las mujeres y hombres que mayor rentabilidad electoral representen, pero sobre todo que garanticen la capacidad para abonar a la gobernabilidad y al escenario de la sucesión presidencial del 2018.

La inexperiencia de algunos cuadros y la voracidad de los arribistas los hace creer que la política se inventó apenas hace cinco o seis años. Es difícil que un hombre entienda algo, cuando su sueldo depende de que no lo entienda o de la complacencia de su jefe que aspira a ser candidato.

La falta de oficio político se descubre ahora, y el tiempo para corregir los errores de cálculo y de acción es muy reducido, principalmente para aquellos quienes aspiran a las principales candidaturas en juego. Para algunos se ha agotado el plazo, este mes que termina significó su último informe, y tal vez les queden algunos meses de encargo, para intentar hacer lo que no hicieron, no pudieron o no quisieron en dos años, lo cual se antoja difícil, más aún con la carrera de la sucesión político electoral iniciada.

Así pues, la interrogante que debemos plantearnos los priistas queretanos es: ¿qué hemos aprendido del 2009 a la fecha? La respuesta en principio, es quizá que nada es necesario ni inevitable. La victoria no necesariamente está asegurada y la derrota inevitablemente es una posibilidad.

Abogado litigante, consultor jurídico de empresas

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