Diálogo de sordos

Carlos Velázquez

En el marco de las manifestaciones mundiales con motivo del Día de acción global por un aborto seguro y legal, en la movilización que tuvo lugar en la capital queretana, por primera vez pudimos observar dos sucesos que han roto con la continuidad de un ambiente de supuesta gobernabilidad y paz social, es decir, por un lado, vimos una serie de agresiones de parte de las manifestantes hacia un grupo de feligreses que montaron una barrera humana en la puerta del templo de San Francisco. De igual modo, además de las ya recurrentes pintas en edificios públicos, testificamos un acto llamativo por su representación simbólica, una llamarada de fuego prendida en una de las ventanas de palacio de gobierno.

Los hechos descritos se acumulan a los de marzo, donde una movilización feminista culminó con el ataque a una de las unidades de la fiscalía. Estos hechos llaman la atención porque en las movilizaciones que han tenido lugar en Querétaro a lo más que se había llegado fue a reventar un desfile del 1 de mayo, apedrear un autobús del gabinete presidencial y de manera recurrente a bloquear por algunas horas vialidades, cerrar oficinas públicas, entre otras acciones. 

Las mujeres a través de sus distintas causas, son un parteaguas en los movimientos sociales en la entidad. Sin embargo, el punto medular es hasta cuándo ese tipo de acciones perdurarán, pues los actos de violencia simbólica recientes son consecuencia de acciones pacíficas del pasado que no tuvieron resultados o fueron muy tenues. El tema de las movilizaciones feministas debe ser un asunto prioritario en la agenda de riesgos al que deberá prestar mucha atención el gobierno estatal entrante, dado que, el intercambio de provocaciones y agresiones entre personas que representan ideologías contrarias, puede convertirse en una bola de nieve con desenlace lamentable. 

Al movimiento de mujeres parece no importarle sumar adeptos, pues con las estrategias de lucha sigue ganando más antipatía de un gran sector de la sociedad queretana que tampoco hace el esfuerzo por entender el origen y propósito de la lucha feminista. Como respuesta institucional, no pasaron ni 24 horas para que las marcas del fuego y furia fueran borradas con pintura, jabón e indiferencia gubernamental, de momento, porque seguramente ya está en curso una nueva carpeta de investigación contra las jóvenes que resulten responsables del ataque a palacio, y ahí sí, no habrá un “somos todas” que resista la fuerza del estado al individualizar las penas.

Frente a un conflicto de apariencia irresoluble, siempre hay una oportunidad de ser ejemplo nacional, ojalá y este nuevo gobierno tenga la voluntad de hacerlo.   

Twitter: @carlosfcps / Facebook: Carlos Velázquez

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