El tema de la deuda pública de México tiene dos vertientes importantes: la deuda externa y la deuda pública interna, que equivale a 27% del valor de los bienes y servicios producidos por la economía mexicana en un año.

Llama la atención el incremento que se ha tenido en los últimos seis años de la deuda interna del país —alrededor de 30% con respecto al inicio del sexenio de Felipe Calderón— en particular por parte de las entidades federativas; fenómeno que de no controlarse contaminaría la calificación crediticia de México, así que de poco sirve una disciplina presupuestal por parte de la federación si los estados no actúan en consecuencia con dicha responsabilidad.

Y este mismo caso se puede presentar en la deuda pública del estado de Querétaro. Como sabemos, en los últimos años se han dado actos de contratación de créditos; de acuerdo con el informe al primer trimestre, por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la deuda de Querétaro asciende a casi mil 900 millones de pesos, de los cuales 65% corresponde al crédito perteneciente al estado y 35% a los municipios.

Más allá de colores e ideologías, lo cierto es que no sólo las administraciones salientes, sino otras anteriores, han heredado deuda —actualmente podría alcanzar hasta los 250 millones de pesos— por conductas laxas e irresponsables, y lo verdaderamente delicado es que esto se volvió una práctica de cada tres años.

Este círculo vicioso es un lastre para las finanzas públicas de la entidad. En teoría la deuda pública de Querétaro podría ascender en un año hasta en 13.5% de no implementarse acciones inmediatas, ya que de acuerdo con la Ley de Deuda Pública de la entidad, como empréstito podemos considerar los contratos signados por parte de las entidades descritas en dicho ordenamiento, por ende, la deuda de los municipios se sumaría a la estatal.

La irresponsabilidad en diversos municipios ha llegado a vulnerar áreas tan graves como lo es la seguridad pública, en la que no hay recursos ni equipamiento.

De acuerdo con la calificadora Moody’s, la deuda de los municipios pone en focos amarillos al país, y me atrevo a pensar que en naranjas a muchas entidades, esto derivado del estudio publicado por dicha casa Tendencia de deterioro de la calidad crediticia municipal, en el que se muestran manejos inadecuados en las finanzas públicas locales; este documento califica al municipio de Querétaro como “estable”, pero señala que de no incrementarse la recaudación podría haber un impacto negativo en su calificación; y esto mismo es lo que podría pasarle a la entidad si continua la tendencia de incapacidad, indolencia e impunidad para acrecentar los pasivos conforme transcurren las administraciones.

Querétaro, a la cabeza de Roberto Loyola Vera, tiene el claro compromiso de optimizar los recursos y mantener controlada la deuda que heredó; lo delicado son otros municipios que no tienen esa certeza ni capacidad, ni mucho menos la disciplina necesaria para enfrentar grandes pasivos.

Los casos que se deberán atender de manera puntual son: El Marqués, Corregidora, Tequisquiapan y San Juan del Río; donde hay graves anomalías en la entrega de las cuentas públicas, lo cual sin duda impactará en el arranque de muchas de las acciones que para sus gobernados son importantes y necesarias. Confío en la capacidad de los alcaldes de estas demarcaciones para resolver la situación.

Nuestra entidad tiene las segundas finanzas públicas más sanas del país, lo que demanda un compromiso integral de todos los órdenes de gobierno. Esto da certeza a futuras generaciones y genera verdaderos proyectos de desarrollo gracias a la posibilidad de realizar más acciones a favor de la gente.

Empresario

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