Despotismo y autoritarismo en el sindicato de la burocracia estatal.

César Lachira Sáenz

Son múltiples las acusaciones de autoritarismo que se ciernen sobre la cabeza de la actual líder del Sindicato de Trabajadores al Servicio de los poderes del Estado (STSPE), María del Carmen Mancha, cuya conducta está muy lejos del espíritu de tolerancia y conciliación que distinguen al sindicalismo democrático.

Muy al viejo estilo del corporativismo sindical logró imponerse en un proceso electoral bastante cuestionado, pero avalado por el Tribunal de Conciliación y Arbitraje del Estado, quien le dio la toma de nota a la nueva dirigencia a la que entregaron las instalaciones de la organización sindical que agrupa a 5 mil 500 trabajadores.

Al poco tiempo de llegar al poder empezó una cacería de brujas, siendo uno de los primeros expulsados, el propio presidente del comité de Vigilancia, Gustavo Trejo, que en ese entonces le tomara la protesta.

Como remembrando “la noche de los cuchillos largos” de Adolfo Hitler, Carmen Mancha decidió, por cuenta propia, la expulsión de 16 sindicalizados por el hecho por haber  solicitado al Tribunal la anulación de las elección; amén que en una asamblea que no reunía el quorum requerido pidió la expulsión del Comité Anterior presidido por Juan Carlos Cabrera.

Cosas que tiene la vida, hablamos de transiciones a la modernidad sindical y la actual líder con un pensamiento retrograda no admite oposición alguna. No hay derecho de réplica ni proceso; no admite auditorías porque ella dispone de los recursos como se le viene en gana.

En fin, si creíamos que Elba Esther Gordillo, la otrora líder del sindicalismo educativo, no dejaba escuela, estábamos equivocados, en Querétaro tiene a su mejor alumna: Carmen Mancha.

EL PAN Y LA CANDIDATURA DE UNIDAD

En política las candidaturas de unidad no es otra cosa más que evitar que la contienda lleve sangre al río, pero también constituye la estrategia más antidemocrática que se pueda utilizar.

Las candidaturas de unidad corresponden al viejo estilo corporativo de la política que imponía al margen de los deseos de la militancia o ciudadanía. Hago referencia a lo anterior, porque en reciente declaración José Báez Guerrero, presidente del blanquiazul en Querétaro, aseguró que la “candidatura de unidad es una posibilidad que, llegados los tiempos, todos los panistas definan apoyar a una persona sin la necesidad de que haya una contienda al interior del partido.”

No hay que temer la democracia interna, que en caso de Querétaro, vemos que Francisco Domínguez Servién, senador de la República, y a Ricardo Anaya Cortés, secretario general del Partido Acción Nacional (PAN) a nivel nacional, como los líderes de dos grupos antagonistas al interior del PAN que buscan la candidatura a la gubernatura de Querétaro.

Salga quien salga nos da una muestra que estamos superando el viejo estilo del dedazo que había caracterizado al sistema político mexicano.

ALTA SENSIBILIDAD

Hoy vemos una gama de funcionarios municipales visitando universidades particulares que perjuran que no están en campaña, y bajo el viejo y tan no creíble argumento de: “estamos trabajando en el puesto que nos ha encomendado nuestro presidente municipal Roberto Loyola”.  Pero si camina como pato, habla como pato, viste como pato, la conclusión es que es un pato en campaña. 

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