Deslizamiento político

Tatiana Clouthier

Los tiempos son otros y la población valora más resultados en puntos concretos: alto a corrupción, mejor calidad de vida, funcionalidad en su municipio y también justicia pronta y expedita.

Imposible dejar de hablar de lo que políticamente sucedió el pasado primero de julio y sus repercusiones. A nadie le queda duda de cómo el mapa político se movió y también las “ideologías”, si es que éstas siguen existiendo. No obstante creo que quedaron atrás.

Ejemplos de ésto se tiene en las propias integraciones de los grupos parlamentarios. Hay personajes como Emilio Álvarez Icaza que viene de la izquierda y la búsqueda del respeto a los derechos humanos y ahora se movió a ser un gran defensor del proyecto de Ricardo Anaya que para muchos ha puesto a ese partido como la derecha del presente. Y no digamos de quien fue coordinador de campaña del propio Anaya, que aunque ya había trabajado para un gobierno venido de Acción Nacional, no es lo mismo que haya “defendido” a capa y espada los postulados de dichas siglas.

Por otro lado, se encuentra un Germán Martínez que viene del PAN viejo, el de antaño y ahora se ha sumado al equipo de Andrés Manuel. En el extremo norte se asoma Jaime Bonilla, que viene del empresariado y de tiempo atrás ha caminado de la mano de López Obrador. Igualmente el propio Alfonso Romo.

Podría seguir con la lista, realmente muy larga, pero el más representativo de estos movimientos es ni más ni menos que el de Miguel Ángel Mancera. Mancera es considerado de la izquierda moderada o de avanzada y hoy será el coordinador de los diputados del PRD, partido en el que no milita, mas llegó postulado por Acción Nacional.

¿Por qué nombrar y exponer esto? Por la importancia que tiene el que en este momento se salga de la lógica con la que vemos la realidad del país. Debemos captar que el lente que había venido funcionando no es el que hoy en día está marcando la ruta del país. La población por un lado se salió ya de dicha manera de leer la política y de darle mandato.

Los tiempos son otros y la población valora más resultados en puntos concretos: alto a corrupción, mejor calidad de vida que se traduce en más dinero en los bolsillos y funcionalidad en su lugar más cercano de vida, que es el municipio, y también justicia pronta y expedita. Será indispensable que con esta lógica se observe el terreno de los congresos, pues así se habrán de ver los resultados en las votaciones.

Así las cosas, los próximos procesos electorales y quienes vayan a buscar puestos tendrán que ser concretos en sus propuestas para la sociedad, es decir, ir más allá de ideas que se presentaban como de derecha o izquierda. El sentido común del colectivo está claro: “las ideologías nos separan, los sueños y la angustia nos unen”.

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