Desarrollo sustentable

Carlos Alberto Alcaraz Gutiérrez

Hay dos conceptos que se han posicionado como referentes de la entidad; el primero: la seguridad. Del tema hemos hablado sobre los factores que han permitido que en Querétaro se puedan mantener índices delictivos bajos así como un comportamiento moderado de los llamados delitos de alto impacto.

El segundo: la calidad de vida, un concepto que agrupa lo que ha permitido la construcción de un entorno que permite aspirar, trabajar y materializar condiciones de desarrollo humano y económico positivas.

Uno de los elementos que contribuyen a esa calidad de vida en la entidad es, sin duda, la reingeniería de la vocación económica; esa evolución que inició desde hace muchos años —en mi opinión desde el sexenio de Ignacio Loyola Vera— es un fenómeno de espiral ascendente muy interesante. Por una parte, tenemos claramente identificados los sectores y el potencial de cada uno de ellos, lo que parece algo simple, sin embargo, aún hay entidades que aspiran a todo y no logran conjugar con certeza los elementos indispensables para detonar los proyectos de inversión —para ello se necesita vinculación entre los sectores productivos y educativos, por ejemplo—.

Es decir, esto va más allá de una política agresiva de incentivos para inversión, y se convierte en escenarios de certeza plena para poder detonar proyectos de impacto regional, nacional y global.

En los últimos meses se ha visto una evolución clara en el modelo económico y esto coincide con la llegada de Gregorio Peláez Velázquez como secretario de Desarrollo Sustentable —quien antes de su encomienda pública fue galardonado a nivel nacional como caso de éxito en materia de medio ambiente—. Su gestión también generará movimiento por parte de Sergio Tapia Medina, subsecretario de Medio Ambiente, y de Marcelo López Sánchez, subsecretario de Desarrollo Sustentable, quienes consolidarán la política pública en materia de sustentabilidad.

México es un país que registra los más bajos indicadores en materia de recaudación ambiental en la OCDE, lo cual representa emisión de contaminantes, alto consumo de energéticos y combustibles, uso de pesticidas, fertilizantes y demás compuestos; lo que significa una operación de la industria con poco compromiso hacia las futuras generaciones.

Por ello proyectos como Cluster Aeroespacial, relativos a tecnologías de la información, del pensamiento y farmacéutico son proyectos que impactan de manera inmediata en la obtención de resultados en este rubro, más allá de políticas persecutorias o poco eficientes como las que aplican otras entidades donde sus industrias representan un alto costo ambiental —Coahuila y sus minas—.

Estamos en una evolución natural que no sólo representa la selección minuciosa de proyectos de inversión o de consolidación de las ya establecidas con un criterio claro en favor del impacto ambiental.

El gobierno del estado de Querétaro está aplicando políticas muy claras en este sentido, que impactan no sólo de manera positiva los costos de operación, como lo hace el proyecto de utilización de energía solar para iluminación de los inmuebles del gobierno, lo cual, de realizarse, será un plan de avanzada en el país y establecerá un antes y un después en el contexto de compromiso en favor del ambiente; ejercicios similares marcaron la agenda de medio ambiente del DF y el gobierno de Marcelo Ebrard, lo cual significó un impacto muy positivo en la percepción global, además del acceso a fondos internacionales.

Querétaro se ha decidido a adoptar esta cultura, ahora debemos esperar a ver qué trabajo realizarán en el Congreso Local nuestros representantes para brindar condiciones legales que incentiven el uso de energía verde, de políticas en favor del medio ambiente y, desde luego, también los municipios tendrán que ofrecer su agenda de sustentabilidad.

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