Derechos humanos y política

En junio de 2013, la LVII Legislatura del estado de Querétaro aprobó el dictamen de la iniciativa de ley que modifica la denominación del Capítulo Único del Título Primero de la Constitución Política estatal y reforma diversos artículos de la misma en materia de derechos humanos, reforma que incluyó cambiar el nombre de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), por el de Defensoría de los Derechos Humanos de Querétaro (DDHQ).

A partir de su entrada en vigor se tiene la tarea de revisar el marco normativo estatal para armonizarlo en materia de los derechos humanos y su impacto en beneficio de la ciudadanía, a la que se protegerán y garantizarán sus derechos. La reforma legal incluyó también el hecho de que en la educación básica se impartan temas relacionados con los derechos humanos. En cuanto al funcionamiento de la Defensoría de los Derechos Humanos se convierte en un organismo público, con autonomía de gestión y presupuestaria, personalidad jurídica y patrimonio propios. A través de la Defensoría, el Estado garantiza el respeto a los derechos humanos, promoviendo su defensa y proveyendo condiciones necesarias para el cabal ejercicio de los mismos. Ahí se indicó, que el cargo de presidente de dicho organismo durará cinco años, pudiendo ser reelecto por un periodo igual, y sólo será removido por las causas graves que la ley señale.

Esa causa llegó antes de lo esperado con la resolución por reposición del proceso de elección del titular de la DDHQ, a la que el Poder Judicial de la Federación y el Poder Judicial del Estado de Querétaro, a través del Primer Tribunal Colegiado del 22 Circuito en Querétaro y de la Sala Constitucional del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Querétaro que reconoció e hizo efectivo el derecho humano a la no discriminación por razón de edad.

La LVI Legislatura de Querétaro, a través de la Junta de Concertación Política, violó los derechos humanos de José Luis César Pérez Guzmán por haberlo descartado como candidato para el cargo de presidente por contar con más de 60 años al momento en que presentó su registro, requisito discriminatorio que está vetado por la Constitución. El 5º resolutivo ordena a la LVII Legislatura del estado, vía la Junta de Concertación Política, admitir la candidatura de José Luis César Pérez Guzmán para ocupar el cargo titular y analizar la documentación presentada en comparación con la de la persona designada (Miguel Nava Alvarado) a fin de elegir entre ellos dos a la persona más idónea para ocupar el cargo de presidente de la DDHQ.

El todavía titular se señala como víctima de bullying judicial ya que la reposición del proceso implicaría una destitución simulada al considerar que él no podría ser reelecto, por lo que se amparó ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Detrás de la resolución se puede ver que la actuación del hasta ahora presidente ha sido beligerante para algunos por sus posturas y resoluciones, que van de temas tan disímiles como las admisiones estudiantiles de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), hasta el conflicto suscitado en La Laborcilla hace un año.

Desde su llegada al cargo, en febrero de 2012, emitió cuatro informes especiales y 12 recomendaciones, generando polémica y discusión pública por el contenido de las mismas, lo que señalaba al poder su desinterés en consolidar una relación institucional con los diversos actores políticos y sociales en la entidad. Sus enfrentamientos públicos con niveles de gobierno y poderes del estado le generaron más problemas que beneficios, por lo que se dice perseguido y acusado de quienes lo encumbraron. Pero a pesar de las declaraciones y amparos que ha interpuesto Miguel Nava Alvarado, de una u otra forma se tendrá que nombrar a un nuevo ombudsman.

El discurso de los derechos humanos ha ganado una enorme legitimidad en los círculos políticos, los organismos no gubernamentales y las comunidades intelectuales y académicas. La aprobación o desaprobación del desempeño de los gobiernos está cada vez más asociada al respeto y garantía que éstos ofrecen al conjunto de derechos humanos de sus ciudadanos.

Los derechos humanos tienden a ser un instrumento de exigencia técnica para desarrollar los principios y valores que postulan, sin que predomine el activismo político, porque siempre es probable que se produzca su abuso. El mayor reto de los derechos humanos es utilizar la política sin politizar todos los ambientes humanos, porque se desvirtuaría la naturaleza de los órdenes y la del propio ser humano.

 

Consejero electoral, Instituto Nacional Electoral

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