Continuaré explicando algunas de las biorrelaciones, asociaciones o simbiosis interespecíficas de los animales, es decir, las que se llevan al cabo entre los individuos de diferentes especies. En esta entrega, hablaré sobre la depredación.

La depredación es la relación en la que el depredador se beneficia al devorar a su presa; el depredador será un macrófago, externo a su presa, el cual la perseguirá o desarrollará estrategias para su captura; por su parte, la presa será de tamaño semejante o menor. El depredador puede alimentarse de un individuo o de una población de su presa, a la cual daña y generalmente causa muerte violenta de individuos.

Para llevar a cabo la depredación, las especies depredadoras -que actúan y dependen de esta asociación- han desarrollado adaptaciones diversas para este fin, así por ejemplo, en felinos la habilidad de caza, aunada a desarrollo muscular para la persecución, garras en las patas para el ataque y muerte de la presa, y fauces poderosas. En reptiles como víboras, la presencia de dientes venenosos, mandíbulas dislocables para engullir a la presa, etc. En artrópodos como las arañas, el desarrollo de glándulas de veneno o secreciones tóxicas y digestivas, que aunque presentan un esófago estrecho, son digestivas lo cual resulta en la absorción ulterior de los jugos resultantes; además de que las redes que desarrollan algunas de ellas también representan un elemento favorable para la captura de su alimento.

En general, los animales depredadores que acechan a su presa, presentan el sentido de la vista muy desarrollado, o con ojos grandes que les proporcionan un amplio campo de visión, permitiéndoles la estimación exacta de la distancia. Así, vemos por ejemplo a las náyades (Odonata) en el fondo de los riachuelos, a mántidos sobre plantas, etc.

Podemos mencionar también que en el caso de la presa, la depredación será un elemento de regulación poblacional del depredador y viceversa. Por ello, un factor de protección de la especie, en el caso de ser presa, es el gasto energético para reproducirse con mayor eficacia para que el depredador no destruya o disminuya dramáticamente a la presa, aunque de suceder esto, el depredador mismo limitaría su alimento y por tanto el crecimiento propio de su especie.

En otros casos, la presa presenta adaptaciones para el escape o huida para protegerse del depredador, como serían animales corredores, el mimetismo en varios grupos zoológicos con lo cual engañan al agresor, etc., Con todas estas adaptaciones en ambos asociados, las poblaciones en general pueden presentar un equilibrio en la asociación presa-depredador.

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