Dependiente afectivo.

Rodrigo García Santana

La dependencia afectiva lastima y categoriza las relaciones humanas como inestables, destructivas y marcadas por algún desequilibrio, donde el dependiente se somete, idealiza y magnifica al otro.

Nos hemos detenido a pensar: ¿cómo es nuestra relación?, ¿cuáles son las problemáticas que presenta?, ¿seré un dependiente afectivo o emocional?, ¿por qué termina la relación o regresamos ya sea con la misma persona o con el mismo tipo de ellas?

La dependencia afectiva está más ligada a la obsesión que con el amor, es la suma de nuestros temores, como a la soledad, a tener la necesidad de estar con alguien, el temor a la ruptura. Nos olvidándonos de nosotros mismos, abandonamos proyectos, sueños, metas, tenemos baja autoestima, somos celosos, envidiosos, entre otras muchas cosas.

Realmente nos planteamos un panorama que no existe, es decir, idealizamos a nuestra pareja y a la relación como tal, y esto es precisamente lo que no debemos hacer.

Debemos de vivir el amor, no sufrirlo. Nuestra baja autoestima está reflejada, dejamos de ver por nosotros para cumplir todas y cada una de las expectativas de la pareja. Pero, cuando alguien nos guía y nos dice que debemos acudir a un especialista para tratar esto, brota nuestra alta autoestima. Somos lo más seguros del mundo. Aceptémoslo, no tenemos la cultura de asistir a psicólogo o a un psiquiatra que nos puedan ayudar con estos síntomas de la dependencia afectiva.

Hoy los integrantes de la familia deben estar muy cerca, son ellos quienes pueden identificar este tipo de problemáticas, que hoy en día se presentan en la mayoría de los jóvenes así como hay drogadictos, alcohólicos, ludópatas, existen personas con dependencia afectiva o emocional. Lamentablemente, sino se detecta a tiempo puede parar en serios problemas como adiciones, la depresión o la muerte.

Vivimos en una sociedad donde cada día crece la falta de familia, la falta de atención y la falta de cariño. La familia es la base de nuestro actuar, es quien debe estar al pendiente de esta situación por si algún integrante llega a padecerlo.

Esta dependencia afectiva se da de manera interpersonal. Debemos estar atentos de ello para poder ayudar a alguien que esté en este proceso y acercarlo a algún especialista que pueda orientarlo. Si nosotros detectamos que la padecemos acudamos a un especialista. Nuestros familiares y amigos nos dan la fuerza de sobrellevarlo, pero si ya se hizo presente en algún momento de nuestra vida y lo superamos, será mucho más fuerte cuando se vuelva a presentar.

Pongamos atención en nosotros y nuestro entorno, siempre habrá alguien a quien podamos tenderle la mano.

Y si tú… ¿eres un dependiente afectivo? Reflexiona y actúa.

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