De la vinculación universitaria y otros demonios

21/03/2017
08:27
-A +A

Tengo la fortuna de haber vivido los últimos 20 años de mi carrera profesional desarrollando actividades de vinculación entre diversos sectores industriales e instituciones de educación superior, y debo de decir con humildad, que esta relevante tarea y hoy gran reto de las Instituciones de Educación Superior (IES de aquí en adelante), ha sido muy discutida, presumida y quizá por qué no, mal entendida en los últimos años. 

Explico la afirmación anterior con las siguientes premisas. Primero, la vinculación, en una cantidad importante de ocasiones, es interpretada exclusivamente como el establecimiento de relaciones industriales o con la sociedad en general, que permiten acercar a los futuros graduados a las oportunidades laborales mediante prácticas profesionales, estancias u otra actividad académica o pre profesional; en otras ocasiones, cada vez más frecuente por fortuna, dichas relaciones son utilizadas para identificar necesidades de formación profesional, para la creación y orientación de programas educativos universitarios específicos para sectores particulares. Segundo, la vinculación es considerada una actividad complementaria a las actividades sustantivas de docencia, investigación y extensión universitarias en las IES, es decir, se pierde de vista en el camino de la operación universitaria que la vinculación es el principio y el fin de la función universitaria per se y por lo mismo es subestimada organizacionalmente hablando, destinándose pocos recursos para su operación estratégica y transversal a la función universitaria sustantiva.

La Vinculación es mucho más que las dos premisas anteriores, hoy en día involucra por supuesto el acercamiento con los diversos sectores de la sociedad, pero desde una perspectiva más amplia y comprometida. Implica por ejemplo el establecimiento de relaciones simbióticas con actores industriales, políticos y sociales, con IES y centros de investigación en otras latitudes, implica sentarse a la mesa y convertirse en actor fundamental de las decisiones sociales, académicas o científicas de la región o área de influencia, implica ser promotor tanto de la investigación básica, como de la aplicada, líder en la gestión y participación en el desarrollo de políticas públicas; implica entenderse como ese principio y fin del desarrollo de lo individuos socialmente útiles.

Según los últimos resultados de la Encuesta Nacional de Vinculación en Instituciones de Educación Superior ENAVI (SEP/CIDE, 2010) el desconocimiento del sector productivo sobre la oferta de investigación y desarrollo tecnológico y de servicios tecnológicos es uno de los principales inhibidores del establecimiento de actividades de colaboración, indican más del 56% de las IES en el estudio referido. Por otro lado las IES identifican su prestigio y capacidades docentes como principal fortaleza para desarrollar actividades de desarrollo tecnológico con los sectores industriales, siendo además en un porcentaje muy alto (84.9% de los ejecutivos de vinculación encuestados), quienes consideran que la vinculación institucional con los sectores industriales facilitaría el logro de los objetivos institucionales. 

Qué nos toca entonces a las IES en este nuevo milenio. Desde mi perspectiva simplista: primero, tener una plena conciencia de las capacidades de vinculación que tiene al institución, recursos, estructura organizacional, profundidad, variedad e impacto de las relaciones institucionales y su transversalidad a la función universitaria; segundo, en la medida de las oportunidades institucionales generar las condiciones (no solo los convenios o acuerdos institucionales) para generar relaciones simbióticas y de largo plazo con aquellos actores que provoquen los cambios institucionales y creen los ambientes para el desarrollo de una vinculación más relevante, más profunda y de mayor impacto, es decir, hacer que deje de ser ese demonio que toca la puerta institucional para convertirla en el fénix del desarrollo universitario. 

Comentarios