De Charro elegante, a fanfarrón

José Daniel Peña

La charrería, es el antiguo arte mexicano principalmente del manejo del caballo, es indiscutiblemente un baluarte de la mexicanidad, en cuyo entorno se ha desarrollado un patrón de cultura individual e irrepetible que es posible contemplar a través de muy diversos cristales, ya como una forma de vida, como un patrimonio histórico, como una tradición con olor a siglos, como un símbolo viviente de nacionalismo, como el arte de la competitiva destreza - como la definió un reconocido crítico mexicano -, o sencillamente como el deporte nacional de un país rico en costumbres.

El charro, jinete en el alma, bravo de corazón, es considerado por muchos como uno de los elementos más representativos de todo México. Adornados de la manera tradicional, de chaqueta, botas, sombrero, corbata y chaparrera, su imagen es reconocida alrededor del mundo como un orgulloso símbolo de las raíces de la cultura mexicana.

Sin duda que, hablar de la charrería nos puede llevar a escribir hasta en verso, algo semejante a una poesía, pues sin ni si quiera haber montado una sola vez a caballo, basta con sabernos mexicanos y ver el traje de charro para decir y sentirnos parte de lo tradicional de este reconocido deporte nacional.

Muchas veces hemos oído hablar de las tradiciones y entre ellas, está la charrería, aunque poco sabemos realmente de que trata. Pues bien, hablaremos un poco de ella; la charrería es una bella combinación entre el manejo del caballo y la destreza del jinete con la reata. La charrería es sumamente popular en Guadalajara, en las zonas del centro de México como Toluca, Pachuca, las inmediaciones de la Ciudad de México, Querétaro y muchas localidades más.

Y hablando precisamente de nuestro Querétaro, aquí la charrería se vive y se apasiona de verdad. Tan solo podemos decir que en San Juan del Río, se vive intensamente el deporte nacional, donde hace un par de días se llevó a cabo el Torneo Nacional Puente de la Historia 2014.

En la charreada, toda la familia participa al involucrarse como jinetes, entrenadores, manufacturando vestuario, músicos, bailarines o como público. La elegancia y disciplina  de las charreadas proveen el marco adecuado para la convivencia y participación familiar y para celebrar y honrar su legado cultural.

Pero hablemos del charro moderno. El charro moderno practica la charrería que está considerada como el deporte nacional en México a pesar de que el fútbol es mucho más popular y que la mayoría de la población urbana ignora los aspectos más básicos de la charrería. Esto pudiera deberse en gran medida a que a diferencia del balompié, (un deporte que no implica mayores problemas para practicarse que el uso de una pelota y el cual se puede jugar en casi cualquier lugar), la charrería es mayormente practicada por las clases pudientes, por lo oneroso del mismo mantenimiento equino y de la vestimenta propia.

Recientemente la charrería ha tomado un gran auge, debido al furor que ha tomado el "corrido", (un género decante que no tiene nada que ver con la charrería, pero el hecho de usar botas, camisa, sombrero y que algunos seguidores de este género se refieren como charros, ha llegado a ocasionar que se generen similitudes y discusiones sobre este tema).

En general, actualmente la charrería se ha abaratado y degenerado por "seudoaficionados". Actualmente, y ya como actividad competitiva y reglamentada, se encuentra su manifestación auténtica en este país, basada en las prácticas y ecuestres desde la Colonia hasta la Revolución mexicana.

Charro, es el completo hombre de a caballo y no el fanfarrón que con sombrero y botas luce a todo galope la ignorancia de las suertes charras y que además con cerveza o t equila en mano, se dice charro.

Y lo que a continuación escribo, el charro verdadero sabrá de que estamos hablando;

¡Qué se reviente la reata cuando esté chorreando un pial!, pero tus ojazos, chata, que nunca me miren mal.

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