“Cuidenlo, es el bueno”

César Lachira Sáenz

A la recomendación que hiciera el diputado Francisco Arroyo  a un grupo de alcaldes queretanos, ‘cuídenlo, es el bueno’, refiriéndose a Roberto Loyola, quien había acudido a la ciudad de México a cabildear el presupuesto para el municipio de Querétaro, se suma el posicionamiento que tiene en la prensa local.

No falta día que no aparezca en la primera plana de la prensa local y la tendencia ira creciendo en la medida que se acerquen los tiempos de campaña abierta. Frente a sus “contrincantes” internos lleva la delantera, aunque ellos saben que sus posibilidades son pocas, y algunos, aunque lo nieguen, ya se bajaron.

Es cierto que en política las señales abiertas no siempre son las señales direccionales; sin embargo, los reacomodos que se llevarán a cabo al interior de la dirección del Partido Revolucionario Institucional (PRI) nos delatarán lo que va a ocurrir.

Se rumora la llegada de Mauricio Ortiz a la presidencia del PRI en remplazo de Tonatiuh Salinas, claro si es que éste decide postularse a un puesto de elección popular,  de ser así, el candidato indiscutible para   gobernador por el tricolor lo sería Roberto Loyola. Otras aristas que hay que tomar en cuenta es su acercamiento con Manlio Fabio Beltrones que puede jugar a favor, y que sería parte de una decisión ya tomada por José Calzada Roviroza.

Por su parte Braulio Guerra, apela a un mejor posicionamiento que le permita llegar al congreso federal sin tener que competir. Entiendo que no puede decir que “ya se bajó”, porque sería adelantar los tiempos marcados por el partido. Su cercanía con el presidente nacional del PRI, César Camacho le asegura una buena posición.

Si bien se dice que en política nada está definido hasta que se protesta, se ve muy difícil que otros candidatos como Tonatiuh Salinas o Jesús Rodríguez Hernández pueda cambiar el rumbo de una decisión ya anunciada.

EL PRI BUSCA ASEGURAR SUS ALIANZAS.

Para nadie es una sorpresa que el PRI busca mantener sus alianzas con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (NA), lo anterior ha sido confirmado por Tonatiuh Salinas, presidente del PRI, quien ha expresado que ello es parte de la estrategia con miras al próximo proceso electoral.

Este tipo de alianzas si bien se  orientan al aseguramiento de un triunfo en las urnas, también expresa cierto estado de desconfianza en el tricolor: “Sólo no podemos”. Por otro lado, crea  malestar en algunos militantes que van a ver pospuesta sus ambiciones a postularse a ciertos cargos de elección popular, pues van a tener que ceder espacios a los aliados.

Desde hace varios meses se sabe que el municipio de Corregidora es parte del costo político de esa alianza a favor del PVEM, mejor dicho, Ricardo Astudillo, Habrá que ver que exigirá Nueva Alianza, al menos éste último ha logrado que Jaime Escobedo coordinador de USEBEQ no admita a otro sindicato más que al SNTE.

LOS CONTROLES DE CONFIANZA

No discutimos que los controles de confianza a los que se ven obligados los policías estatales y municipales son parte de una estrategia para depurar a los cuerpos policiales de malos elementos; sin embargo son muchos puntos oscuros de tales exámenes, uno de ellos es la discrecionalidad de los resultados y la ampliación del concepto del criminal.

Se sabe que en la serie de preguntas que se hacen rastrean la condición familiar. Si tuviste un hermano o familiar cercano involucrado en algún delito que lo llevo a la cárcel es probable que no apruebes el examen de confianza; es así que la extensión de la acción delictiva alcanza a la familia, hecho totalmente absurdo.

Habría que preguntarle a José Alfredo Plancarte Balderas, Director del Centro Estatal de Confianza, cual es la fiabilidad de sus pruebas, y las razones por las cuales no se les aplican a los funcionarios encargados de la seguridad pública, que es allí donde ocurren los actos de corrupción.

Consideramos que al menos el Observatorio de Seguridad Ciudadana debe saber de los resultados y participar en el control y aplicación de los mismos y evitar la discrecionalidad, que no es otra cosa que el campo abierto a la corrupción.

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