Cuenca Lerma-Chapala

José Alfredo Zepeda Garrido

En este artículo se tratarán las líneas de acción del Programa Nacional Hídrico 2104-2018 (PNH) y se presentará un acuerdo que tiene relevancia para la Cuenca Lerma-Chapala y para Querétaro, a pesar de que nuestra contribución a esta cuenca corresponde a cerca de 2 mil 500 kilómetros cuadrados, que representan 2.76 % del total de superficie de la Cuenca Lerma-Chapala.

La Cuenca Lerma-Chapala es una de las regiones hidrológicas, económicas y sociales más importantes del país. Su crecimiento, poco regulado, ocurrió a expensas del medio ambiente, teniendo como consecuencia el quebranto de los ecosistemas, de los servicios ambientales y el aumento de la vulnerabilidad en la cuenca, y es ejemplo de desarrollo económico sin planificación ambiental, que ha dado lugar a múltiples problemas, entre otros, los de tipo ambiental. Ante esta situación, la Dirección de Manejo Integral de Cuencas Hídricas emprendió diversos estudios con un enfoque interdisciplinario para entender las causas y consecuencias de esta problemática, con el propósito de impulsar un plan de manejo integral para la cuenca.

La Comisión Nacional del Agua y los gobiernos de los estados de México, Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Querétaro recientemente firmaron un convenio que establece reglas claras, a través de instrumentos jurídicos, para inyectar mayores recursos a la recuperación de la cuenca, una de las más importantes del país, durante la XIII Sesión del Consejo de la Cuenca Lerma-Chapala.

Se pretenden invertir cerca de 7 mil millones de pesos para el saneamiento de la cuenca, ello también permitirá a Querétaro atender su parte de la Cuenca del Pánuco, con la mayor proporción de nuestro territorio. La Comisión Estatal del Agua está trabajando en los proyectos ejecutivos y esperamos resultados favorables en la gestión, para bien de un Querétaro Sustentable.

En Querétaro tenemos el reto de mejorar la calidad del agua de nuestros ríos y reservorios, existe una responsabilidad compartida de los tres órdenes de gobierno, así como de todos los sectores sociales.

El Programa Nacional Hídrico busca, con relación a la calidad del agua, fortalecer la medición y evaluación de la calidad del agua y sus principales fuentes de contaminación, incrementar las declaratorias de clasificación y estudios de calidad del agua y específicos de afectación, determinar el impacto de los agroquímicos en la calidad del agua, establecer coordinación con sectores involucrados para promover el uso adecuado de agroquímicos como medida de control de la contaminación difusa, generar y aplicar la normativa hídrica asociada a la disposición de residuos sólidos, incluir en las condiciones particulares de descarga un número mayor de parámetros contaminantes, modificar la normatividad sobre descargas de aguas residuales para contribuir a un marco de sustentabilidad de la calidad del agua, fortalecer las acciones de vigilancia, inspección y aplicación de sanciones en materia de extracciones y vertidos.

Se robustecerán los mecanismos de vigilancia, inspección y sanción de vertidos a cuerpos receptores nacionales. Para ello, se impulsará la reforma y actualización del sistema jurídico en materia de agua para que los tres órdenes de gobierno y los sectores privado y social participen atendiendo intereses colectivos y generales en la vigilancia e inspección de los vertidos a cuerpos receptores nacionales.

El problema de la descarga a los ríos de aguas residuales es histórico en nuestro país, aguas tanto residenciales como industriales, además de lo que genera el sector agropecuario, con tratamiento deficiente o sin tratamiento. La normatividad de descarga tiene criterios insuficientes de contaminación, como la demanda química de oxígeno (DQO) y la demanda bioquímica de oxígeno (DBO), criterios internacionales que no identifican sustancias específicas en el agua.

 

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