¿Cuánto vale el PAN?

Arturo Maximiliano García

Está claro el gran valor que siguen teniendo los partidos, aún cuando las encuestas dicen que los electores no los quieren.

Seguramente, a partir de las elecciones de 2015, se pensó que los partidos políticos irían en picada ante el surgimiento y victorias de los independientes. Tres años después, está claro el gran valor que siguen teniendo los partidos, aún cuando las encuestas dicen que los electores no los quieren. Pareciera que muy pero muy pocos podrían aspirar a un cargo público sin el respaldo de estos institutos políticos, es por eso que la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN es tan codiciada, ya que da control de la agenda política, otorga asignaciones económicas, genera asiento en las grandes negociaciones de gobierno, asigna millones de espacios mediáticos y, por supuesto, reparte las tan deseadas candidaturas tanto para 2019 como para 2021.

Las recientes elecciones dejaron algo claro: para ser diputado, senador o presidente de la República se necesita ser postulado por un partido político. Al menos en cargos federales, no hubo un solo independiente que lograra ganar a los candidatos de partidos. Ni la frescura de Pedro Kumamoto, el apellido de Manuel Clouthier o el exitoso antecedente como independiente de Jaime Rodríguez “El Bronco” lograron ser lo suficientemente significantivos para ganar sus respectivas elecciones, no está claro si les faltaron recursos, estructura, spots o todo lo anterior, pero al final se quedaron cortos.

Hasta hoy, los partidos están dotados de muchos privilegios como acceso gratuito a espacios en medios masivos, patrimonio propio, así como recursos para operar sus estructuras y generar sueldos a sus funcionarios. Por ejemplo, a pesar de haber tenido una derrota histórica en la carrera presidencial y legislativas, el PAN recibirá en 2019 la cantidad de 850 millones de pesos, nada despreciable para un año no electoral. Por lo que toca a los spots, Acción Nacional tendría 2.7 millones de pesos para la campaña intermedia de 2021 donde se renovará la Cámara de Diputados Federal y las de la gran parte de los estados de la República.

Si bien es cierto que los grupos parlamentarios de Acción Nacional en el Senado y en la Cámara serán muy reducidos en comparación con los actuales, el PAN continuará siendo la segunda fuerza en ambas cámaras, donde tienen los suficientes integrantes como para conformar sus grupos parlamentarios, lo que a su vez implica recursos que serán manejados por sus líderes. El presidente del partido es quien estatutariamente tiene la facultad de designar a los coordinadores parlamentarios blanquiazules en cada una de las cámaras, una prerrogativa que le da una gran influencia en las decisiones del poder legislativo y del ejercicio de las asignaciones económicas que se les otorgan y que históricamente se han ejercido a discreción de los líderes.

De la misma manera, la próxima dirigencia que elijan los militantes panistas llevará mano en las postulaciones para definir quién habrá de ocupar los primeros lugares de las listas plurinominales en las distintas circunscripciones, así como cientos de candidaturas en cargos legislativos locales, presidencias municipales y candidatos a gobernador en 13 entidades: Colima , Guerrero, Michoacán, Querétaro, Sinaloa, San Luis Potosí, Nayarit, Campeche, Sonora, Zacatecas, Baja California Sur, Chihuahua y Tlaxcala. Sin duda algo atractivo, más bajo el supuesto de que Morena pudiera desinflarse en 12 de 13 estados, sólo Querétaro excluido, donde el partido hoy en el poder ganó con contundencia las contiendas al Senado con la esperanza de cambio.

No creo que la presidencia del CEN del PAN pueda ser una vez más la plataforma que fue para el pasado candidato del Frente por México, Ricardo Anaya, quien hábilmente inauguró el método y a la vez lo clausuró. Esto no hace menos interesante ser líder de un partido que es la oposición natural al gobierno que está por entrar, tanto ideológicamente como por ser la segunda fuerza política en el país. El emblema “PAN” vale mucho. De la capacidad de salir bien librados del procesos interno dependerá si será una marca que se aprecie o se devalúe en el futuro.

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