¿Cuándo será el día de la tierra?

28/05/2019
07:59
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Hace algunos días sostenía una conversación con mi hija, cuya adolescencia bien podría, con suficiente justificación, mantenerla ocupada en una diversidad de intereses y preocupaciones, sin embargo, de buenas a primeras, durante el desayuno, en tono inquisidor me increpó con una pregunta: ¿sabes cuánto tiempo nos queda a los seres humanos para hacer algo antes de que se vuelva irreversible el daño que le estamos causando al planeta? Me quedé atónito por claridad de la pregunta y más por la argumentación posterior. El caso es que provocó una reflexión que me invitó a escribir unas líneas en esta colaboración semanal #DesdeCabina.

Con la sorpresa superada averigüe rápidamente el contexto de la afirmación-reclamo-cuestionamiento del que fui objeto por aparte de mi chaparra y me sorprendió reconocer lo que se escucha con mayor frecuencia en una diversidad de círculos en todo el mundo, tenemos los días contados, y la frase no busca alarmar, pero si provocar una reflexión que invite a la acción. Fue apabullante la cantidad de resultados de una búsqueda rápida en internet que refieren al corto periodo de tiempo que nos queda para actuar e intentar revertir algunos de los impactos que ya se viven en nuestro planeta y en muchas de las especies que aún lo habitan. 

Sin embargo, el que más llamó mi atención fue un texto publicado por el portal BBC News (2018) que señala el año 2030 como la fecha límite para lograr cambios significativos que frenen el daño irreversible al planeta. 

Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (PICC) de la ONU, el límite de temperatura máximo del planeta que podemos permitirnos incrementar, en los próximos 11 años, es de 1.5 grados, si dicho límite se incrementa en 0.5 grados para llegar a los 2.0, provocaría una devastación paulatina e irreversible; consecuencias como: la muerte de los arrecifes (con el respectivo desequilibrio en millones de especies en dicho ecosistema marino); el incremento de 10 cm en el nivel medio del mar, debido al derretimiento de los casquetes polares, provocarían que más de 10 millones de personas estén expuesta a inundaciones; y las sequías serían mucho más agresivas y permanentes reduciendo los espacios para el cultivo de granos y otros alimentos, por mencionar algunas de las consecuencias irreversibles.

Los escenarios no son halagüeños, y sin olvidar que el esfuerzo es de todos, estoy cierto que el cambio verdadero nace en el interior de cada uno de nosotros. Las acciones simples, pero cuya ejecución consistente seguro puede incidir positivamente para ralentizar el incremento del cambio climático y sus respectivas consecuencias podría reducirse a buscar transportarse más eficiente e inteligentemente, juntándose con otros para reducir el uso de vehículos particulares, aprovechando el transporte público, usar bicicleta o caminar inclusive; ahorrar energía, reduciendo significativamente la cantidad y tiempo de uso de aparatos electrodomésticos como secadoras, aires acondicionados, entre otros, y aprovechando la luz del sol o energías alternativas para los mismos fines; Reducir, Reutilizar y Reciclar (las 3 R’s) el consumo de productos en empaques plásticos, aprovechando los residuos orgánicos para hacer composta o disponer de aparatos electrónicos de una manera adecuada para su reutilización o reciclado; aprovechar mejor el agua, buscando reciclarla inclusive; o simplemente educarse y mantenerse informado de las acciones que las comunidades, municipios y estados promueven para influir positivamente en este gran tema de frenar o revertir el cambio climático.

La pregunta de mi hija sigue en el aire, y sin que esto sea una respuesta en sí, creo que ya es el momento de la tierra, es el tiempo de hacer conciencia y actuar, no tenemos mas tiempo, y, sobre todo, no tenemos otro planeta. 

 

Rector de la UNAQ / @Jorge_GVR

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