¿Usted puede contar cuantas veces ha sido criticado?, una pregunta que seguramente querrá responder pero que a ciencia cierta no sabemos con exactitud, recuerdo cuando una vez mi alguien  me dijo: “hay hijo eran tan fuertes las miradas que no sabía que sumir si la pansa o el busto”.

Entiendo la crítica como lo es en dos aspectos, la constructiva y destructiva, entendiendo la bondad de la constructiva de proponer desde un punto de vista objetivo la solución de diversas problemáticas tanto a nivel personal como en conjunto, encausando con ello identificar un área de oportunidad para beneficiar a el individuo o equipo que desee llegar a una meta.

Pero en cambio no logro comprender la crítica destructiva que busca culpar sin sentido  la acción realizada por un individuo o un equipo, sin poder obtener ningún beneficio, solo obteniendo el goce personal o de conjunto para el orgullo de unas cuantas personas, por ahí me dijeron que si no tienes nada que decir, es mejor simplemente no decir nada.

Les comparto esta reflexión, porque considero que debemos reforzar siempre nuestras acciones para vivir mejor y por que la crítica siempre está presente en lo que hacemos.

Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro que decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo... así, se fueron los tres con su burro... pero, al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: 

- “Mira ese chico mal educado; él arriba del burro y los pobres padres, ya mayores, llevándolo de las riendas”... 

Entonces, la mujer le dijo a su esposo: “No permitamos que la gente hable mal del niño”... y el esposo lo bajó y se subió él... al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: 
- “Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima”... 
Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas... al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: 

- “Pobre hombre... después de trabajar todo el día, ¡debe llevar a la mujer sobre el burro!... y pobre hijo, ¡qué le espera con esa madre!” 
Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje... al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían: 
- “Son unas bestias, ¡más bestias que el burro que los lleva!... ¡van a partirle la columna!” 
Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro... pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: 
- “Mira a esos tres idiotas: ¡caminan cuando tienen un burro que podría llevarlos!” 

Todos absolutamente todos,  estamos expuestos a una crítica, lo importante es hacer una reflexión para no hacer una destructiva que no lleva a ningún lugar y cuando se presenten debemos simplemente no escucharlas y seguir nuestros objetivos.

¿Qué tan seguido criticas de manera destructiva?

Reflexiona y actúa.

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