¿Confío nuevamente en los demás?

José Manuel Presno Ozaeta

Hace años que no leo, escucho o veo de forma regular las noticias en los medios masivos. Cuando no hablan de problemas sociales en Medio Oriente, recuerdan que el precio de la gasolina sube mes a mes o muestran un descuartizador en Tlatelolco, miserias en la vida de los indocumentados, secuelas por abusos y fraudes políticos.

Esto me hace sentir que 90% de las noticias más allá de informarme, me deshumanizan. Si bien son realidades, no siento que me ayuden a tener una mejor versión de mi persona. Al contrario, me hacen sentir que constantemente debo cuidarme la espalda, estar siempre prevenido, en otras palabras, a desconfiar de todo y de todos. Independientemente de mi decisión de vivir mayormente “desinformado”, quiero hablar de lo importante de mantener una confianza pero de forma más inteligente.

El término Confianza Inteligente proviene de identificar que podemos caer en dos extremos al confiar. No confiar en nada ni nadie o confiar demasiado. Ningún de ambos extremos es sano. Uno atenta contra nuestra naturaleza gregaria, social, comunitaria y el otro nos puede poner en un riesgo innecesario.

La idea es llegar a un punto óptimo que nos permita controlar riesgos con sensatez y ampliar la confianza de manera de que todos logremos la mayor cantidad de beneficios al relacionarnos sin llegar al punto que comprometa nuestra integridad. Por otro lado, me parece importante que mantengamos nuestra naturaleza pese a que el medio que nos rodea pudiera ser adverso.

Mis sugerencias para evitar cambiar o mimetizar nuestra actitud cotidiana con los problemas del mundo son: establecer límites a tiempo. Pocos estamos dispuesto a decir un no a tiempo. Muchas veces negarnos más que volvernos egoístas, nos ayuda a evitar cargar situaciones que no nos corresponden resolver.

Ser flexibles. Imagina estos árboles muy delgados y con hojas muy pequeñas. Nos parecen delicados y frágiles, sin embargo su forma de adaptarse a un huracán, es ser flexibles, dejándose ir hacia donde sopla el viento, sin mostrar resistencia. Lograr esta cualidad, implica ver por nuestra paz y salud independientemente del entorno.

Escuchar nuestra intuición. Tantos “ataques y situaciones peligrosas” nos ponen en alerta constante. Sin embargo, quien es exitoso, no contempla las problemáticas del mercado, ni considera que la situación económica esté complicada, simplemente escucha su interior y literalmente rastrea las oportunidades de negocio buscando un sí por respuesta.

Ahorrar recursos. Si a pasar de nuestra intención positiva viviéramos en verdad una situación extraordinaria que dificultara nuestras vidas, sería importante planear y guardar algunos recursos para tiempos de vacas flacas. Es decir, ser precavido sin extremos, puede evitarnos entrar en situaciones precarias.

Por último, recalco la importancia de mantenernos conectados con nuestra naturaleza. Cada individuo conforma una historia que cuenta con raíces, anhelos, dones y objetivos particulares que nos identifican como seres únicos e irrepetibles. Mantenernos conectados con quienes somos y observar objetivamente las reacciones de otros, por dispares que nos parezcan, intentando entender sus motivos principales, nos permite mantenernos como somos sin permitir que las circunstancias nos afecten por duras que pudieran ser.

Fomentar la predisposición a confiar en toda persona bajo el concepto de que todo ser humano es digno de contar con nuestra confianza, establece herramientas indispensables para configurar una sociedad más abierta, consciente y dispuesta a colaborar.

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