Con aroma a Independencia.

Gerardo Proal de la Isla

Nuestra ciudad de Querétaro celebró ayer por la noche, al igual que en la mayoría de las ciudades de nuestra México, la ceremonia del grito de independencia que hace 205 años detonó el inicio del movimiento que nos llevó a consumar nuestra independencia unos años después. Es muy interesante saber y reconocer que Querétaro ha jugado un papel trascendental en muchos de los momentos más importantes en la historia de nuestro país, como lo es, además de la Independencia, el triunfo de la República, la firma de nuestra Carta Magna y algunos otros acontecimientos no menos importantes que han marcado nuestro destino como país.Una tras otra generación aportan mujeres y hombres que el destino marca y les corresponde estar ahí, desempeñando tareas,luchas y responsabilidades en favor de diversas causas. Quienes son tocados por la pluma del la victoria obtienen un mejor lugar en la narrativa de la historia. Algunos se pierden en el anonimato y otros son rescatados del mismo en actos de justicia histórica. Pero resulta interesante imaginar la ciudad de entonces, pequeña y con trazos urbanos que definían con mayor precisión su dimensión. Con vistas claras desde las partes altas que cobijaban lo que hoy es el primer cuadro y con un ritmo de vida diferente. Imagino la tensa calma y el silencio roto por los cascos de los caballos. Las múltiples reuniones que llevaron descubrir lo que la historia etiquetó como La Conspiración de Querétaro, lo que detonó la guerra de Independencia que hoy celebramos. Cuales eran en aquel entonces los libros, algunos escritos a mano, que esperaban ser leídos en rústicos estantes. Los temas hablarían acaso de la conquista y de la entonces moderna y pujante economía; otros acaso de las raíces indígenas de un pueblo que se precia de serlo. Desde la época prehispánica, Moctezuma reconocía Tlachco como frontera de su imperio y más tarde la batalla del Sangremal, la construcción del convento de Santa Clara, tan grande que fue descrito como ciudad amurallada. Así, cada uno de los sitios y monumentos, fruto de personajes como Mariano de las Casas a quien le debemos Santa Rosa de Viterbo. La suma de tanto  y tanto que hoy nos significa ser patrimonio cultural de la humanidad. La ciudad se fue forjando día a día. Múltiples acontecimientos se sucedieron al paso del tiempo y le fueron otorgando poco a poco este fuerte carácter y el orgullo de ser una ciudad protagonista de la historia de un pueblo. Muchos testimonios están por ahí, discretamente guardados en casonas, espacios públicos, plazas y jardines, todos ellos esperando ser descubiertos de nuevo. Por otro lado, que valiosos son desde siempre y hasta nuestros días, los liderazgos que mueven comunidades enteras para bien. Personas y personajes que construyen una visión y dan lo mejor de sí mismos para el desarrollo de su ciudad, su estado y su país. Hoy, la independencia de un país libra otras batallas, la mayoría de ellas son de carácter económico;  petróleo, tipo de cambio, balanza de pagos, producto interno bruto, índice de empleo y otros tantos indicadores que muestran el avance de nuestras tropas, formadas por cada uno de nosotros. Los enemigos son otros: pobreza, desigualdad, inseguridad, hambre y miseria. Una guerra permanente y un enemigo impredecible. Pero los hechos históricos y las fechas son siempre ciclos que nos ayudan a recordar y a no olvidar, a honrar la memoria de muchos quienes dieron su vida en favor de una causa como lo fue la independencia de este México. Además de conmemorar, vale la pena que nos sean útiles para realizar ejercicios sociales de conciencia y auto crítica, para reconocer la urgente necesidad de fortalecer compromisos compartidos como comunidad que somos.  Pienso que la ciudad misma nos regala esos testimonios  que marcaron época y que hoy siguen siendo un referente lleno de significados y de valores tan grandes como reconocernos un pueblo libre e independiente. La libertad y la independencia exigen compromiso y voluntad comunitarias. Dejar atrás diferencias para encontrar coincidencias y transitar esta vida, de tal suerte que las nuevas generaciones encuentren mejores condiciones que las que vivieron los héroes que recordamos con tanta emoción. Vendrán nuevos capítulos. Querétaro sigue siendo una entidad y una ciudad con aroma a independencia. Hoy juega un nuevo papel en el país para mantenerse orgullosa y con ese carácter protagonista en favor del desarrollo del mismo. Celebremos con gusto, pero con la misma euforia continuemos desempeñando cada una y personal responsabilidad para ganar nuevas guerras y seguir siendo verdaderamente independientes en este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

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