¿Cómo va la vida?

¿Qué podemos responder? Esta pregunta viene al caso porque esta semana fue presentado el reporte de la OCDE, denominado ¿Cómo va la vida?, donde se incluyen por primera vez indicadores sobre la situación de la población infantil, en temas de ingresos y condición económica, así como la percepción de felicidad. Y ya nos podemos imaginar la triste situación de la infancia en México, donde uno de cada cuatro niños vive en un hogar en el que los ingresos son menos de la mitad de la media nacional. Nuestro país tiene el indicador de pobreza en menores como la segunda más alta entre 36 naciones que proporcionaron información para el estudio, sólo arriba de Israel. En comparación con otros países de la OCDE, los niños mexicanos promedio experimentan condiciones materiales de vida bajas, con una tasa de pobreza infantil. No es sorpresa que en nuestro país haya diferencias en el acceso a la educación entre los niños de medios socioeconómicos altos y bajos. Desde la crisis económica de 2008 la pobreza infantil se han incrementado, mostrado que los niños viven con un alto nivel de marginación y escasez, además de un bajo aprovechamiento escolar y por si fuera poco, una alta tendencia al suicidio. Y si observamos a los jóvenes, confirmaremos que carecen de políticas integrales para su atención. No son reconocidos como sujetos de derechos, ya que durante los dos últimos sexenios no hubo campañas de salud reproductiva; además el 25% vive en hogares con inseguridad alimentaria.

Estos son algunos de los datos que contiene el estudio elaborado por Fundación Idea, con apoyo del Instituto Mexicano de la Juventud y el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). El informe Políticas y programas para el desarrollo de la juventud señala que la población total de jóvenes entre 12 y 29 años es de 35.8 millones, de los cuales 7.5 millones (21%), no estudia ni trabaja, siendo las mujeres jóvenes las más segregadas. Confirmando con cifras del Inegi de 2015, ahora tenemos 30 millones de jóvenes de 15 a 29 años, el 25% de la población total. De los cuales hay 14.6 millones disponibles para ejercer alguna actividad económica, de los que sólo 32% cuenta con seguridad social. El estudio advierte que no hay políticas de vivienda dirigidas a este sector y tres de cada cuatro dijeron ser discriminados por su apariencia física o forma de vestir. Señala que la prevalencia de sida entre los jóvenes se ha elevado, ya que se estima que 68% de los casos y más de 97% de los casos detectados, en la población de entre 10 y 29 años, fueron transmitidos sexualmente. En cuanto a la educación, se reveló que en la transición de secundaria a preparatoria es cuando hay mayor deserción de estudiantes. A esta fase le sigue cuando los jóvenes están cursando la preparatoria.

¿Por qué les va así en la vida a infantes y jóvenes? Después de 30 años de políticas, el neoliberalismo entrega sus peores cuentas en México. Pobreza, salarios deteriorados, corrupción, desconfianza, violencia y un amplio desencanto como signos de esta era. El sistema no tiene visos de equilibrio. Un análisis del Bank of América–Merrill Lynch promovió, en 2013, la mejor noticia para captar inversiones en México: por primera vez el salario por hora era más bajo que en China; casi un 20%. La caída del salario mostraba que en los últimos 10 años el ingreso de los mexicanos había contraído tres veces su valor. Estos eventos son el resultado de tres décadas de neoliberalismo, desde que, en 1983, México aceptó la “receta” del FMI para reducir la inflación, aplicar reformas estructurales y liberalizar el mercado.

La razón de esta interpretación es que la adopción de ajuste fiscal y reformas ha destruido la estructura productiva industrial y agrícola del país, así como sus instituciones sociales. Este proceso ha polarizado a la sociedad entre un grupo minúsculo de personas muy ricas y una gran mayoría cada vez más empobrecida. Los más afectados son los niñ@s y los y las jóvenes que no pueden conseguir un trabajo o una oportunidad para la educación. Otros saldos ajuste son las alteraciones políticas, económicas y sociales, que han empujado a más de 12 millones de mexicanos a emigrar a EU y el 58% de la población económicamente activa, se contaba en el sector informal. En ese periodo también se creó una oligarquía nacional y trasnacional que secuestró el poder político y debilitó la democracia a través de un proceso marcado por corrupción, represión y violencia. En ese tiempo se expandieron los cultivos de opio y mariguana y la economía criminal empezó a jugar un papel creciente; el PRI perdió el control que tenía sobre los cárteles y surgió el narco-Estado. La infiltración del dinero del narcotráfico en diferentes sectores de un país con los índices de crecimiento económico más bajos de América Latina da gran importancia a los giros criminales, lo cual explicaría que la guerra contra las drogas no haya perseguido el dinero de los cárteles. Ante éste panorama, ¿qué responde a cómo va la vida?

Consejero electoral del INE. [email protected]

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