¿Cómo afrontar los cambios?

Eli Martínez

¿Quién no tiene miedo a cambiar? Todo cambia y es impermanente. Cada 7 años tenemos células totalmente nuevas, cada 24 horas se renuevan nuestras células del páncreas y el carbono de nuestras neuronas lo hace cada 28 días. Es decir, nosotros somos cambio. Pero, ¿por qué nos cuesta tanto? Porque nuestro cerebro maravilloso, que es el resultado de 2,500,000 de años de evolución, está muy preparado para la sobrevivencia, pero está muy mal preparado para la felicidad. Así pues, el cambio es algo natural en la vida, ya que no podemos tener nada seguro al 100%,  pero nos cuesta asumirlo,  porque nuestro cerebro lleva un ritmo diferente a lo que podría parecer qué es el contexto. Por eso me gustaría explicarles la curva del cambio, con sus diferentes etapas, para poder comprenderlas y aceplerarlas. En la medida en que podamos acelerarla, podremos ser un poquito más felices. Cuando nos enfrentamos a etapas dificiles, desgraciadamente, no hay atajos. Lo que podemos hacer es, acelerar el proceso, entender que tenemos dos posturas posibles ante la vida; una es “quejarnos”, otra es vivirla desde el “protagonismo”. ¿Qué significa esto? Si lo vivimos desde esta posición vamos a estar mucho más preparados, mucho más fuertes para enfrentar los cambios.

La curva del cambio:

Esta curva, se sucede una a otra y, además, podemos estar viviendo varias al mismo tiempo. la vemos reflejada en  películas tales como, “La Guerra de las Galaxias”, “The Mátrix” o las de películas de Disney. Todos los personajes van a atravesar las distintas fases de la misma:

  1. Llamada a la aventura:  Algo pasa, algo sucede, algo tenemos que resolver. Puede ser “la llamada del cielo” (Es algo que tú deseas, algo que vas a buscar, ya sea un nuevo reto, un nuevo hábito, un nuevo proyecto, una nueva relación, etc.) o, “la llamada del trueno” (No lo esperas, por ejemplo, una crisis, frustración, pérdida, fracaso o todo lo que no nos gusta vivir). Para atravesar esta fase lo principal es preguntarse, ¿cuál es la invitación que me está haciendo la vida para poder dar lo mejor de mí? Porque si yo me pongo en la posición de víctima, no estamos en la actitud de protagonista que saca la parte heróica que hay en ti.
  2. La negación: Es cuando los héroes de las películas dudan. No estamos preparados para lo que la vida nos demanda. Esto es porque las emociones llevan un ritmo mucho más despacio para deshacerse que la mente. Niego porque me duele. Ej: No me duele nada, la culpa la tiene el otro, no estoy enojado... Es un mecanismo de protección. Por ejemplo, los excesos de optimismo, están asociados con la negación. El víctimismo (todo es horrible). En pocas palabras, vemos la realidad que queremos ver… ¿Cómo salir de esta fase? Siendo honesto contigo mismo y preguntándote cómo te sientes.
  3. El miedo: Hay dos tipos de miedo, el sano, que es la prudencia y el insano que es el que nos paraliza. Trata de ver con perspectiva, date tiempo para pensar con claridad. Quítale importancia al miedo y continua.
  4. El desierto: Es la frustración, es tocar fondo. No hay héroe que no tenga desierto, porque es el lugar que nos permite morir para poder renacer. Preguntarnos: ¿Qué es lo que yo tengo que estar aprendiendo de esta situación? El desierto es un lugar de intercambio, pierdo algo para ganar algo. Donde pongas el punto de vista tú creas la realidad.
  5. Crear una nueva realidad: Soñar, ver el futuro de una manera amistosa, elegir una nueva opción, tener pasión, enamorarte de lo que haces, crear hábitos que te fortalezcan, trabajar en equipo, darte argumentos de fuerza, es decir, comprométete con lo que haces.
  6. Comienzo de otra curva

Las personas sabias, son las que han podido atravesar esta curva con éxito. ¿Cómo quieres ser tú? Como diría Nelson Mandela: “No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe cómo conquistarlo”.

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