20/07/2019
07:01
-A +A

Tengo desde hace muchos años una posición sobre las relaciones entre México y los Estados Unidos, distinta a la que hoy determina la Cancillería mexicana. La vinculación entre los dos pueblos es rica y prometedora. La influencia de las comunidades mexicanas y mexicoamericanas en las políticas de ese país han sido un factor importante en la toma de decisiones de nuestro vecino del norte. Desgraciadamente hace tiempo que no coordinamos nuestras propias actividades con la de nuestros compatriotas para incrementar la influencia mexicana en todas las esferas de la Unión Americana.

Acabo de recibir un informe sobre las 179 ciudades santuario en los Estados Unidos, establecidas para compensar la legislación federal que perjudique a los migrantes en ese país. Atlanta, Baltimore, Chicago, Denver, Houston, Los Ángeles, Nueva York y San Francisco, garantizaron el pasado lunes que sus departamentos de policía no participaran en los operativos oficiales del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE), establecieron líneas telefónicas para reportar redadas y brindar ayuda a los migrantes, crearon un fondo para representación judicial y planes de emergencia ante la separación forzada de familias y la designación de cuidadores de menores que permanezcan en los Estados Unidos. Un plan conjunto denominado “Siempre seremos ciudades santuario”.

El Parlamento Europeo expresó su preocupación por la negación del derecho humano a migrar, demanda la anulación de las políticas que se limitan a detectar, detener y deportar a los migrantes en situación irregular. Considera que el ejército no es instrumento adecuado para abordar estas cuestiones y señala que la situación en la frontera deba ser abordada por organismos internacionales y especialistas que hayan recibido una formación adecuada.

México ha luchado durante más de 60 años por el derecho a la migración y nuestra Constitución categóricamente dice “toda persona tiene derecho para entrar en la República, salir de ella y viajar por su territorio”. Extraña que nuestra cancillería haya decidido acatar los twitters del señor Trump y carezca de la sensibilidad para comprender la relación verdadera que teníamos entre los pueblos y autoridades de México y los Estados Unidos. Pienso que es una falla de la columna vertebral y de una humillación no pedida. En mi experiencia como funcionario y diplomático mexicano jamás pensé que pudiéramos transitar de una relación bilateral digna a una subordinación colonial.

 

 

Presidente de la Cámara de Diputados

 

 

Comentarios