¿Colación?

Natividad Sánchez

Este día damos inicio a la posada número tres y por supuesto que nos encantaría que fuera cierta la leyenda de que la piñata en algún lugar tradicional está repleta de dinero, sin embargo y aunque cuente con monedas de chocolate, las posadas nos llenan de alegría 9 días antes de la cena de Nochebuena. ¿Saben por qué?

Cuenta la historia que las posadas se crearon desde los primeros evangelizadores. En México, existe constancia desde el año 1587 cuando Fray Diego de Soria, prior del convento de San Agustín de Acolman, en el actual Estado de México, obtuvo la bula del “Papa Sixto V” para celebrar anualmente, en esa sede y otras del Virreinato las afamadas “misas de aguinaldo” que recuerdan el peregrinar de la Virgen María y su esposo José durante los nueve meses que estuvo en cinta, pidiendo posada durante su recorrido desde Nazaret hasta Belén para ver nacer a su hijo Jesús y así empadronarse ante el censo ordenado por el entonces emperador romano César Augusto.

Las posadas se realizaban hace algunos años solamente en los atrios de las iglesias, sin embargo en la actualidad podemos verlas en cada rincón y aunque algunos no conserven las costumbres del pasado, vale la pena revivir esta tradición.

Durante esta novena de navidad era menester ver las casas adornadas con heno, cañas o carrizos en la entrada, además de farolas que iluminaban el lugar donde pasaría la procesión de peregrinos con el misterio que llevaba en andas las figuras de la Virgen María y José, acompañados por un burro y guiados por un ángel, hace tiempo podíamos ver también a quienes cargaban las figuras ataviados con la vestimenta de estos personajes.

En aquellos tiempos los santos peregrinos iluminaban su camino con velas  mientras rezaba el rosario, hasta llegar a su destino y pedir posada una y otra vez hasta que les daban entrada.

Sin duda uno de los elementos más importantes de las tradicionales posadas son las piñatas, y aunque ahora se compran de distintas figuras, las piñatas de 7 picos son las que originalmente se utilizaban, ya que cada uno de ellos representa un pecado capital que se tiene que vencer al romper la piñata para recibir los dones de Dios expresados por la fruta y los dulces que caerán de ella.

¿Colación? Algunos no saben que es, sobre todo las nuevas generaciones, pero las colaciones fueron por muchos años los dulces tradicionales de las posadas ya que reelaboraban especialmente para esta celebración.

En nuestra ciudad cada año podemos admirar  el tradicional “carro de las posadas” en el centro histórico, en donde niños y niñas interpretan pasajes bíblicos, ángeles y pastores propios de la época desde el 16 y hasta el 23 de diciembre, para unirse el 24 con los Carros Bíblicos y la cabalgata, tradición que inició en 1826 y que conserva el Patronato de las Fiestas de Querétaro.

Hay muchas tradiciones que indudablemente se han perdido, muchos poco conocen del verdadero significado de la navidad; los rezos, la letanía previa a pedir posada de puerta en puerta, evocando el peregrinar de la Virgen María hasta el pesebre para ver nacer al niño Jesús, que sin lugar a duda sería bueno recuperar en estos días que nos hace falta un poquito de luz, procurar a nuestros semejantes y entender el verdadero significado de estas fechas. 

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