Cobertura y calidad educativa

José Alfredo Zepeda Garrido

No se ha logrado que todos los alumnos tengan las mismas oportunidades de aprendizaje en cada escuela, lo que muestra que se requieren políticas que permitan dar más a quien más lo necesita

Uno de los grandes retos que ha tenido nuestro país, es el aumento de la cobertura educativa, en todos los niveles, desde preescolar hasta la educación superior. Sin lugar a duda, luego de muchos años de esfuerzo aplicado por los gobiernos de diversas administraciones federales, más notoriamente en el siglo pasado y en lo que va del presente, se han tenido avances sustanciales. Si bien existen progresos en la cobertura, para que sean mayormente relevantes es indispensable que se acompañen de la calidad. El aumento de cobertura, sin calidad, no puede considerarse satisfactorio ni exitoso. La cobertura y la calidad educativa no son componentes a balancear, ambas deben cumplirse cabalmente para el progreso de cualquier nación. En México se pueden observar progresos en lo relativo a calidad educativa, en cuales los procesos de evaluación han sido fundamentales.

La consejera del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Sylvia Schmelkes del Valle, informó que en México se ha avanzado en cobertura y disminución de brechas educativas en los últimos 50 años, dos terceras partes de niños de tres a cinco años de edad están inscritos en educación preescolar; prácticamente todos entre seis y 11 años están en la escuela, y en secundaria se alcanza ya una cobertura neta de 93 %. Se avanza notoriamente en hacer realidad el derecho a la educación, al menos en su acceso a la misma.

No se ha logrado que todos los alumnos tengan las mismas oportunidades de aprendizaje en cada escuela, lo que muestra que se requieren políticas que permitan dar más a quien más lo necesita y atender las zonas en mayor desventaja con programas intersectoriales (4° Congreso Nacional de Educación 2018, 20 y 21 de Abril de 2018 Pablo Latapí).

Más de la mitad de los estudiantes de primaria, secundaria y media superior no logran los conocimientos y habilidades fundamentales, correspondientes a su nivel, en matemáticas, y cerca de la mitad de ellos tampoco lo hacen en lenguaje y comunicación.

Por otro lado, en su reporte anual Panorama de la Educación 2017, la OCDE señala que México tiene una de las mayores proporciones de estudiantes que ingresan a la educación superior en el campo de la ciencia, entre los países integrantes de la OCDE. La Reforma Educativa (RE) ha impulsado la educación técnica en México, vinculando mejor a los jóvenes con el mercado laboral, también los salarios de los maestros han mejorado en los últimos años. El reporte recoge cifras hasta 2015 y pone especial atención en la educación superior.

Debido a la creciente competitividad de la economía mundial y del mercado laboral, México ha venido otorgando gran importancia a las áreas de ciencias e ingeniería y tiene una de las mayores proporciones de estudiantes que ingresan a la educación superior en áreas de estudio relacionadas con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (en torno al 32%), cinco puntos porcentuales por arriba del promedio de la OCDE, situando a México entre los seis primeros países de la OCDE en este indicador.

Ante esta realidad, reviste mayor importancia el impulso que la RE ha dado al objetivo de asegurar mayor cobertura, inclusión y equidad educativa entre todos los grupos de la población, a partir de la mejora en el acceso y permanencia (OCDE destaca progresos en la educación mexicana, El Economista, sep. 12 de 2017).

La RE implementada en la presente administración federal, a punto de ser entregada al nuevo gobierno que encabezará nuestro Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, representa un avance que debe sostenerse, si bien es cierto que debe estar sujeta a su revisión y mejora, para bien de los grandes propósitos nacionales. La lucidez y sensatez siempre serán fundamentales.

 

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