Claves para la competitividad

Oscar Peralta Casares

Estimados amigos, la integración de los procesos que los negocios deben de llevar a cabo con la tecnología, resulta en nuestros tiempos un factor clave para la competitividad de las empresas.

Nos encontramos en un momento donde debemos de atender nuevos retos y nuevas realidades empresariales; por un lado, estamos viviendo un exagerado nivel de competencia que ha sido impulsado por causas estructurales tan importantes como la globalización; la creciente desregulación y apertura de los mercados; el aumento del nivel de exigencia de los clientes y la enorme volatilidad de su fidelidad.

Además de estas causas, debemos de agregar factores tales como un permanente cambio e intervalos en las tendencias de mercado; un acelerado acortamiento de los ciclos de los productos y servicios; un elevado nivel de incertidumbre y fluctuaciones, que dificulta la capacidad de planificación de las empresas y el cumplimiento de sus objetivos de negocio así como una  creciente presencia del riesgo y de las amenazas imprevistas como un factor que hay que asumir y afrontar proactivamente.

Lo que todo ese conjunto de factores pone encima de la mesa es que la creación de valor empresarial, las posibilidades de sobrevivir y prosperar en el nuevo entorno de negocio al que se dirige nuestra sociedad, exige nuevos planteamientos y nuevas actitudes. Los habituales procesos por los que las empresas han venido generando valor, afrontando los cambios y gestionando la incertidumbre a lo largo de la última década no están a la altura de las actuales circunstancias. Tenemos pues, que ser INNOVADORES.

Por esta razón, las organizaciones empresariales necesitan dotarse de nuevas capacidades y atributos, significativamente distintos a los que caracterizaban a lo que podríamos llamar “la empresa tradicional”, en cuanto a cómo organizar e integrar sus procesos o cómo se relaciona con su entorno. Básicamente, debemos como organización, ser capaces de dar soluciones factibles, sostenibles y estratégicas a los retos que enfrentan nuestros negocios; por ejemplo, ¿cómo hacer crecer el negocio sin tener que aumentar el tamaño? ó ¿cómo puede una PyME resistir los cambios imprevistos, las intensas y volátiles incertidumbres de los mercados?; ¿cómo reducir costos y al mismo tiempo, mejorar la competitividad y diferencia de la empresa?; ó ¿cómo reducir costos y, al mismo tiempo, asegurarnos de que estamos dando el mejor servicio y experiencia a nuestros clientes?

Resulta innegable que no hay soluciones universales ni recetas secretas para estas preguntas. Lo que es claro además, es que las organizaciones pueden y deben iniciar un profundo proceso de transformación que las prepare mucho mejor a ser flexibles y a afrontar sus retos estratégicos en el contexto de un entorno incierto y cambiante.

En esa transformación, cabe distinguir cuatro atributos esenciales, que resultan primordiales para construir el modelo estratégico de una empresa adaptada a las actuales condiciones del entorno; en primer lugar, la empresa debe estar muy focalizada en sus competencias esenciales, aquellas que constituyen el corazón de su negocio y le diferencian de su competencia; por otro lado, la capacidad para transformar sus estructuras de costos fijos en estructuras variables y flexibles. Esa flexibilidad nos lleva a la tercer a caracteristica que es tener un gran poder de resistencia para afrontar cualquier imprevisto y, finalmente con base en los tres anteriores mejorar notablemente su capacidad de respuesta.

¡Ubícate! La crítica si no va acompañada de propuesta se convierte en un ejercicio doloso que a la larga desvirtua los ánimos de las personas y resta credibilidad a quien la ejerce.

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