“Clásica diversión”

Vianey Arroyo

Estimados lectores, con el gusto de saludarlos, les comparto algunas líneas que pretenden llegar a ustedes cada semana, las cuales espero sean de su agrado.

Antes de empezar quiero agradecer este espacio tan amablemente otorgado por Rafael Piña, director editorial del Universal Querétaro.

De tinta y celuloide será un recorrido por diferentes muestras de libros que han llegado a la pantalla grande; les hablaré un poco de sus realizadores y de la traducción del lenguaje literario al lenguaje cinematográfico, sin mayor pretensión que la de recomendarles obras que a mi parecer deben estar en el acervo de cualquier cinéfilo.

En esta primera ocasión, aprovecho estas fechas para recordar una obra de Charles Dickens,  Un cuento de Navidad  o Canción de Navidad (A Christmas Carol), un clásico que ha sido llevado al Teatro, la Televisión y el Cine un sinfín de veces, incluso ha sido inspiración para comedias románticas que distan mucho del tema original. Esta novela corta, digna representante de la literatura inglesa del S. XIX, por su interés moralista, habla de un hombre cuya alma se ha corrompido por la avaricia y la mezquindad, pero que la visita de tres fantasmas de distintas navidades, una pasada, una presente y una futura, lo hacen cambiar.

De todas las versiones fílmicas que se han hecho de esta historia, desde 1901, hasta 2009 hay algunas muy serias como la estelarizada en 1951 por Alastair Sim, otras infantiles como La Navidad de Mickey o Una Navidad con los Muppets, protagonizada por Michael Caine; pero, desde mi punto de vista, de las mejores logradas, quizá al menos ahora la más atractiva es la más reciente realizada por Disney en animación 3D en el 2009, A Christmas Carol (o Los fantasmas de Scrooge, como la llamaron en México), dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Jim Carrey, quien con su humor un tanto pesado le da un toque singular al despreciable Ebenezer Scrooge. Aunque, talvez no estén de acuerdo conmigo quienes hayan tenido la oportunidad de leerlo en inglés y no la   traducción como  lo leímos muchos.  Ciertamente, es probable que el estilo de Disney traicione a las letras, pero no a la imaginación de cualquier niño o cualquier adulto enamorado de la época decembrina.  Por lo tanto, si no la vieron por  sistema de cable, Los fantasmas de Scrooge es recomendable para rentarla o comprarla en video y verla en familia en estos días de convivencia, para divertirse con el clásico de clásicos navideños, de los que por supuesto hay una larga lista, pero no todos surgen de un libro, es por eso que no los mencionaremos aquí.

Aunque si el espíritu navideño se les terminó la semana pasada, entonces algo que les haría pasar una noche de año nuevo llena de fantasía sería otro clásico: Cuento de invierno (Winter´s tale). Esta historia se desarrolla por cierto en el Manhattan del siglo XIX. En ella Colin Farrel, interpreta excelsamente a Peter Lake, un joven neoyorkino quien es un fiel amante de lo ajeno; sin embargo, en uno de sus “trabajos” conoce a Beverly Penn (Jessica Brown Findlay). Entonces surge una fantástica historia de amor que no acabará ni con la muerte. El ambiente construido por el director, Akiva Goldsman (guionista de El código Da Vinci), en el que Peter contará con la ayuda  de un singular caballo blanco; así como la participación actoral de Russell Crowe y Will Smith son los ingredientes perfectos para esta fabulosa adaptación de la obra publicada hacia 1983 del escritor  y periodista norteamericano Mark Helprin. Ojo que si buscan el libro que consta de algo así como mil páginas, no lo confundan con El cuento de invierno de William Shakespeare.

Precisamente, hablando de Literatura, no puedo dejar pasar el momento para decir que estaría bien que además de conocer los títulos  de los que acabamos de hablar, los amantes de la tinta, por lo menos los mexicanos, conociéramos también Navidad en las montañas de Ignacio Manuel Altamirano, escrito de igual manera en el S XIX; un libro que retrata  algunas de nuestras costumbres   y sobre todo nuestros paisajes.

Así pues, para los seguidores de lo clásico y  los romanticones, dejo estas recomendaciones para pasar esta temporada acompañados con algo de tinta y celuloide.

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