Claroscuros en seguridad

Editorial El Universal

El balance de la estrategia de seguridad implementada por la administración saliente arroja claroscuros que deben ser adecuadamente valorados. De acuerdo con un diagnóstico efectuado por un grupo de ocho expertos en la materia, es necesario reconocer importantes aciertos en cuanto a lo hecho hasta ahora, así como efectuar una revisión crítica de los desatinos en que se ha incurrido, esto con el objeto de trazar un camino más acertado en esta crucial labor.

Se valora positivamente la decisión de atender el problema. Se había permitido que el fenómeno del crimen organizado creciera sin control. Esta era una circunstancia que tarde o temprano iba a terminar por afectarnos a todos.

Se reconoce también que una gran parte de los líderes de las organizaciones criminales fue detenida o abatida. Se buscó de manera pública y abierta estructurar un sistema nacional de seguridad nacional para coordinar esfuerzos entre el gobierno federal y los gobiernos estatales y municipales. La Procuraduría de Atención a las Víctimas es otro acierto.

Sin embargo, entre los negativos están que se actuó sin un diagnóstico serio al respecto del problema que se estaba enfrentando. Se confió en el uso de la fuerza pública como instrumento privilegiado, y se favoreció el descabezamiento de los grupos criminales por encima de otro tipo de medidas. Esta estrategia, además de las decenas de miles de muertes, resultó en un grave incremento de los delitos de alto impacto con serias consecuencias para la ciudadanía. Se mostró a veces falta de coordinación y en ocasiones, también, una franca lucha entre la Policía Federal, las estatales y las municipales, muchas de las cuales operan en condiciones materiales lamentables, y una parte de cuyos elementos se encuentra ligada a la criminalidad.

Por ello se tuvo que echar mano del Ejército y se cometieron excesos. Hoy las Fuerzas Armadas no salen fortalecidas. Hizo falta un mayor y más eficiente trabajo de los servicios de inteligencia civil y militar para combatir al crimen no solamente con la fuerza. Entre otras cosas, no se atacó con el suficiente rigor al lavado de dinero.

Esto denota, en suma, un balance con claroscuros. El nuevo gobierno debe valorar con precisión lo que se ha hecho correctamente y efectuar los ajustes necesarios para corregir los desaciertos cometidos.

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