24 / julio / 2021 | 03:17 hrs.

Cinismo y desvergüenza

Como un rito de coronación finalizó la Asamblea Nacional del Partido Revolucionario Institucional con la presencia del presidente de la República, en funciones de presidente de partido. Anunciaron modificaciones a sus documentos básicos para “transformar” a México y se autoerigieron como los modernizadores de los grandes temas nacionales.

Se presentaron disruptivamente como los generadores de los cambios que le negaron al país durante muchos años; que se negaron a ellos mismos en sus gobiernos anteriores al año dos mil, y que cerraron a los dos gobiernos federales de Acción Nacional.

Contradicciones y ruindades. Se opusieron fervientemente tan sólo a discutir la generalización del Impuesto al Valor Agregado, pretextaban los candados de sus estatutos para no contemplar la apertura de Petróleos Mexicanos a la iniciativa privada y arengaban en todo momento contra los “gasolinazos”. Lo único que pretendían era la parálisis de México —a través de su oposición mezquina— para recuperar los espacios de gobierno.

Su reforma estatutaria no debiera ser nota porque denosta e insulta la inteligencia de muchos ciudadanos. La asamblea del PRI fue su confesión de culpabilidad, quedó en evidencia plena su cinismo al haber obstaculizado las reformas estructurales que hoy predicen. Le hicieron perder tiempo a México.

En su intervención, el presidente de México y del Revolucionario Institucional dijo: “El PRI entiende el momento que vive México, y hoy se renueva para estar a la altura de las aspiraciones de los ciudadanos” olvidando el axioma de que la justicia a destiempo es injusticia. Retando a la historia mencionó: “Cuando hubo alternancia, (el PRI) también supo ser una oposición responsable. Lejos de lamentarse, el PRI trabajó para levantarse”. Falso. El PRI estuvo lejos de ser una oposición responsable, racional y leal al país. Los tabúes que pretextaron para detener las reformas y con ello el crecimiento, en unas horas de domingo fueron desterrados. Lo menos que se les puede reclamar es que engañaron a los mexicanos, se opusieron a las transformaciones que hoy promueven. Eso es la desfachatez de la incongruencia.

Acordaron ser un partido en el que sus militantes tengan mayores posibilidades de postulación para ser candidatos pero olvidan que es letra muerta pues no tienen procesos internos democráticos.

Dicen haber abierto al partido para postular candidatos ciudadanos, pero omiten que sus procesos internos son la “fiesta de un dedazo”. Quitaron los “candados” para que sus legisladores consideren cambios hacendarios y en el sector energético, pero no reconocen haberse opuesto a ellos durante muchos años. Es justo y oportuno reclamar al PRI su procacidad.

Ante esto, volver a traer el pensamiento de Efraín González Luna “Acción Nacional es un partido no de doctrina mínima sino de exigencias máximas; un partido que no ha comenzado su vida, como tantos otros, declarándose seguidor de trayectorias completamente distintas de sus convicciones y de sus propósitos reales, sino que francamente, a la luz del sol, siempre ha dicho lo que piensa, lo que cree y lo que se propone hacer. Es el partido que nace negando el compromiso, es el partido que nace condenando el oportunismo, es el partido que nace estampando en su bandera y alzando sobre sus horizontes actuales y futuros, el paradigma ideal, intocable, sagrado, que inspira su programa”.

El PAN ha dicho que no pagará al PRI con la misma moneda. Nosotros seguiremos siendo el mismo partido humanista, democrático y modernizador. Con las mismas convicciones en el gobierno que en la oposición.

Presidente del Comité Directivo Estatal del PAN

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