Cien días

El viernes 8 de enero se cumplieron los primeros 100 días de la administración municipal y estatal. Son muchas las valoraciones que de este periodo se realizan. Ahora, ¿por qué se presta tanta atención a este término de tiempo? La evaluación de los primeros 100 días de desempeño de un nuevo gobierno es una tradición arraigada en muchos gobiernos. Completado este período, se analizan aciertos y desaciertos del nuevo gobernante, tratando de tener un atisbo de lo que podría esperarse del resto de su mandato. Se considera que las primeras acciones podrían dar una idea de lo que será la organización, dirección y tono de la “nueva” administración. El estándar de los 100 días es secuela del éxito del plan de estabilidad y recuperación implantado por el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt, cuando inició su primer término en marzo de 1933. Ante los estragos de la Gran Depresión, Roosevelt conceptualizó un plan de 100 días que condujo a la aprobación sin precedentes de leyes emblemáticas y a la implantación de programas para estabilizar y mejorar la precaria situación económica de los Estados Unidos. Su efectividad dependió en gran medida del liderazgo del presidente, sus comparecencias públicas estratégicas, las relaciones entre el Ejecutivo y Legislativo y la capacidad para comunicar e inyectar optimismo y certeza en los ciudadanos.

El éxito del Plan de 100 días de Roosevelt no tiene comparación y desde entonces ha servido para desarrollar modelos para evaluar la efectividad de las ejecutorias de otros gobernantes en todos los niveles, tanto en Estados Unidos como en otras partes del mundo.

Dada la importancia atribuida a este periodo inicial de una nueva administración se ha generalizado la práctica de desarrollar planes de 100 días con mucha anticipación a una elección. Esto con el propósito de asegurar que una vez electo, el nuevo gobernante puede proyectar que está listo para gobernar, demostrando saber hacia dónde quiere dirigir su gobierno, que sus acciones serán orquestadas siguiendo una agenda de legislación y política pública acorde con las prioridades del momento y sus promesas de campaña.

En Querétaro los primeros 100 días de la nueva administración al parecer están marcando y definiendo lo que será el resto del mandato, ya que sus acciones son inefectivas y carecen de un plan. Los ciudadanos de Querétaro parece ser que se ven desencantados por el actual presidente municipal capitalino, quien se destacó como promotor incansable al hacer notar el despilfarro de gobiernos priístas y quien pusiera a temblar a diputados, presidentes municipales e incluso al propio exgobernador de Querétaro con declaraciones fuertes que exigían transparencia en la aplicación de los recursos públicos. Por si fuera poco los ciudadanos quienes mediante el voto otorgaron su confianza al actual gobierno municipal observan que en 100 días el presidente municipal Marcos Aguilar Vega, hoy se ve envuelto en dudas, incertidumbre del manejo del quehacer político ya que sus acciones se han visto disparatadas con la adquisición en renta de un helicóptero que atenderá asuntos de seguridad en el municipio, que a ojos de la sociedad el costo es infundado. A esto se le suma la pinta de los puentes, aumento del predial y por si fuera poco, fue exhibido en medios nacionales por tener un sueldo superior que el del propio gobernador del estado.

Ahora, el gobierno estatal nada ha presentado en materia de transporte público, asunto de lo más importante para la ciudadanía y decisivo para el futuro de Querétaro. Y uno de los hechos que marcan este período es el trato que dió el gobernador a la solicitud de aumento presupuestal de la Universidad. El problema residió en la afrenta directa que Francisco Domínguez hizo en contra del rector Gilberto Herrera. El gobernador pidió audiencia al Consejo Universitario, y éste se la ofreció, pero la reunión al final no se concretó. Las relaciones están en su punto más bajo desde que Ignacio Loyola se enemistara con la entonces rectora Dolores Cabrera.

Si bien los 100 primeros días sirven para conocer la agenda planeada de gobierno, no necesariamente permiten predecir lo que será el resto de la gestión. No hay magia, el hito de los 100 días es un parámetro completamente artificial.

Consejero electoral del [email protected]

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