Cerebros ejercitados

Esteban Moctezuma Barragán

Al conocer mejor cómo funciona el cerebro humano, los científicos han observado que la actividad que más lo desarrolla es precisamente interpretar música clásica.

¿Sabes qué tienen en común Einstein, Goethe, Nietzsche? Todos tocaban un instrumento musical.

Nuevos estudios neurológicos han arrojado importantes conclusiones sobre el efecto que se produce en el cerebro de una persona al interpretar música clásica. Para empezar, se observa, en vivo, lo que sucede en las diferentes áreas y hemisferios del cerebro al tomar un instrumento musical clásico en sus manos.

Cuando un niño o joven empieza a interpretar una pieza clásica sucede algo peculiar: en un mismo momento, comienzan a funcionar muchísimas zonas de ambos lados del cerebro, de los dos hemisferios.

Y, al hacerlo, los compromete de forma múltiple, ya que, al mismo tiempo, la persona realiza variadas actividades. Por ejemplo, tiene que estar leyendo la partitura y usando diversas partes del cuerpo. Y no sólo eso: también tiene que estar escuchando a toda la orquesta para mantener el tiempo. Esto lo obliga a ver constantemente al director de la orquesta y recordar los ensayos para no equivocarse.

Generar música provoca una gran emoción y esto se refleja en otra zona cerebral. Como se puede inferir, son tantas las actividades que realiza un músico en un mismo momento que los científicos han llegado a calificar la interpretación musical como la actividad más completa.

Se ejercita tanto el cerebro al interpretar música clásica que el corpus callosum cerebral (lo que une los dos hemisferios) crece y se densifica como se fortalecen los músculos de quien realiza un ejercicio físico. Tocar un instrumento clásico es como llevar al cerebro a su gimnasio.

Esto permite mejorar la capacidad ejecutiva de la persona y fortalecer su sentido de planeación, estrategia y atención a los detalles. Asimismo, mejora en mucho la memoria y el proceso cognitivo.

Al conocer mejor cómo funciona el cerebro humano, los científicos han observado que la actividad que más lo desarrolla es precisamente interpretar música clásica. También escucharla tiene importantes beneficios, pero no tantos.

Interpretar música, entonces, no sólo genera disciplina o trabajo en equipo, también genera una mayor capacidad cognitiva y ejecutiva.

Este tema me fascina y quiero que ustedes, lectores, participen de esta información, ya que en ella encontraremos valiosas herramientas para fortalecer la calidad de vida de nuestros hijos, nietos, niños y jóvenes.

P.D.Cualquier edad es buena para aprender.

 

 

 

 

 

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