Cédula de identidad personal para menores ¿protección o control?

Arturo Molina Zamora

Hoy día la suplantación de identidad o personalidad es una de las formas más modernas de delinquir en el mundo. El tráfico de pasaportes, de credenciales del IFE y de cualquier identificación o documento —sea oficial o no—, es para muchos una forma de “andar por el mundo" con una identidad distinta a la propia, pero también una manera de llevar a cabo actividades ilícitas.

Actualmente en México las formas oficiales de identificar plenamente a un menor son prácticamente inexistentes, por lo que la suplantación de personalidad en niños se vuelve una fácil práctica de la delincuencia organizada para cometer ilícitos como la desaparición de personas, tráfico de órganos, trata de seres humanos y explotación infantil.

Gracias a la iniciativa presentada por el gobierno federal, los menores de edad entre los cuatro y los 17 años, y de manera no obligatoria, ya pueden obtener una cédula de identidad. Esta forma de identificación presume tener mecanismos de seguridad por encima del pasaporte y de la propia credencial del IFE. Se han incorporado como elementos innovadoras características como son: lectura en código braile, fotografía con relieve formada con el CURP de cada registrado, asimismo, cuenta con un código electrónico que permite, a través de un lector, la identificación ágil y segura del menor en caso de que se encuentre de viaje por nuestra república o inclusive por el mundo.

La primera expedición de dicho documento es gratuita, además de incluir una serie de datos como nombre completo del menor, su clave CURP, el nombre completo de los padres o tutores, fecha y lugar de nacimiento; y como dato adicional registra el elemento biométrico del iris de un ojo.

Es importante señalar que este documento no sustituye al acta de nacimiento y el mismo tiene dos características especiales: acreditar la identidad jurídica de las personas así como su identidad física.

El fundamento jurídico de este procedimiento es el artículo 86 de la Ley General de Población, el cual establece que cada persona que integra la población del país debe estar registrada para acreditar su identidad.

Hace algunos días el secretario de Gobernación puso en marcha en Querétaro la campaña de registro Como tú no hay dos, mismo que buscará identificar a 333 mil niños en el rango de las edades mencionadas. La meta a nivel nacional es un universo de 25.7 millones de menores y el registro será paulatino en cada estado de México.

Para algunos, este nuevo mecanismo es visto como una fórmula para que el gobierno mantenga cierto control sobre la población: el dúo seguridad-control en manos del Estado genera cierto escozor entre los intelectuales. Que nuestra identidad física y jurídica esté en manos de otros es visto por unos como una forma de protección personal, y para otros no deja de ser una forma de control.

 

Director general de ArtMol Consultores y Servicios

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