Decía mi profesor Jesús o Chucho como le decíamos en la primaria con cariño, uno de los profesores que marcaron mi vida con su amable enseñanza, algún día nos comento al grupo que los hijos son de la vida, no de uno, porque en un momento de la vida se van, y que creen tiene toda la razón, con su dicho los hijos tienen que hacer camino y volar de la casa que por muchos años los arropo en las buenas y en las malas para poder hacer su camino y hacer lo propio y formar su propia familia.

El camino que uno va forjando y sus  enseñanzas son experiencias que nos permiten compartir la vida con otra persona y formar una familia es hermoso poder disfrutar de la de una familia con calidad y calidez, con respeto y armonía de cada uno de los espacios tanto personales como de pareja, a quien este disfrutando de ello muchas felicidades la madurez en pareja es fundamental para poder lograrlo, problemas siempre habrá, por lo cual les deseo capacidad y madurez para resolverlos.

Pero…

¿Qué pasa con la familia que se queda en casa?  

Todos formamos parte de esa casa en conjunto es hermoso ver como se da la convivencia, pero cuando un hijo se va, las noches de los padres no son las mismas, desde cada pensamiento positivo o negativo siempre habrá en la cabeza: los hijos, una oración, una plegaria para que todo esté bien con ellos, como padres aunque no lo crean hasta el sonido ensordecedor o el más liviano de una ambulancia a distancia te invita a tener a tus hijos en mente elevando siempre la cabeza al cielo para no pensar lo peor y poder seguir con lo que te queda de vida cotidiana.

Sus fines de semana se hacen eternos con la esperanza de que se acuerden de ellos y los visiten o les regalen una llamada, lo saben, es correcto las prioridades de sus hijos han cambiado, no te culpes  era cuestión de tiempo así cambiaron la de ellos y así cambiaran la de tus hijos y la de sus hijos, digamos que poco a poco toman su camino, los nietos que son el reflejo de los padres les devuelven a tus padres en vida la alegría que perdieron son ellos quienes los hacen recordar, vivir esos años maravillosos, esas sonrisas, esos llantos, esas travesuras, no los prives de ello,  nos es fácil para un padre por muy fuerte que sea vivir la separación de los hijos, lo veo como el hijo se casa, y a la par se divorcia de mutuo consentimiento de los padres acordando fechas y horas para visitarse y convivir en resumen es felicidad y un duelo a la vez.  

El matrimonio es hermoso es una etapa que si se te da, es importante vivirla, pero también debemos mirar a los padres ellos muchas veces en silencio sufren tu partida imagina que después de tantos años te llega la soledad que solo se siente por tu ausencia, cada individuo juega un papel muy importante en la vida en familiar y a los padres solo les queda el vacio de una habitación y tus recuerdos, no te culpes es parte de la vida ellos hicieron lo mismo, pero si tienes oportunidad no dejes de visitarlos a menudo y por muy fuerte que este tu semana no dejes de marcarles.

Y otro favor cuando llegues a su casa (de tus padres), cuelga tus problemas en el árbol de afuera, ahora son tuyos no de tus padres y cuando salgas no se te olvide recogerlos,

Dales con tu visita alegría.

¿Cuándo fue la última vez que dejaste tus problemas en el árbol antes de entrar a casa de tus padres?

 

Reflexiona y Actúa    

Comentarios