Calderón: el fracaso

Alejandro Encinas Rodríguez

Nos encontramos a días de que concluya uno de los periodos de gobierno más nefastos de nuestra historia reciente. No me refiero sólo a la ilegalidad y falta de legitimidad a partir de la cual Felipe Calderón asumió la Presidencia, la cual explica su subordinación a los grupos e intereses que le permitieron ocupar el cargo y el divorcio de las causas y preocupaciones de una sociedad a la que fue ajena.

Me refiero, llanamente, a los resultados acreditados en todos los indicadores de gobernabilidad. Calderón continuó las políticas neoliberales aplicadas desde los años 70 exacerbando la polarización social, asumiendo el combate a la delincuencia como fuente de legitimidad y razón de Estado, haciendo acopio del aparato represivo del Estado, lo que diversificó la violencia. La violencia dejó de ser lo extraordinario para convertirse en parte medular de la vida cotidiana.

La crisis de seguridad pública evidenció: la debilidad del mercado para garantizar la cohesión social; la consolidación de las organizaciones delictivas y el crecimiento sostenido de las actividades vinculadas con el narcotráfico, el aumento en el consumo de drogas; el surgimiento de patrones delictivos más violentos y la colusión de las autoridades con la delincuencia organizada. El fracaso de la guerra de Calderón contra la delincuencia se extendió más allá de las 95 mil víctimas y 230 mil desplazados, permeando a todo el país.

De acuerdo con la Coneval, de los más de 112 millones de mexicanos que hay en el país, 40.3 millones son pobres y 11.7 millones viven en la pobreza extrema. Tan sólo entre 2008 y 2010 el número de pobres creció en 3.2 millones de personas. El sexenio “para vivir mejor” deja un saldo de 51 millones de mexicanos en la pobreza.

El autodenominado presidente del empleo deja un déficit acumulado (1994-2012) de 17 millones de empleos. La precariedad es el signo del mercado laboral. El deterioro acumulado del poder adquisitivo del salario (1976-2012) suma 76%. 21 millones de trabajadores viven en la marginalidad laboral: 4 millones de empleados no reciben prestaciones sociales; 7 millones reciben cuando mucho un salario mínimo; mientras que 11 millones perciben apenas dos salarios mínimos. En contraparte, la inflación acumulada en alimentos de 2006 a julio del presente año es de 40.76%. Los mayores aumentos se registran en aceite 84%; tortilla y derivados del maíz 61%; pollo 51%; trigo 49.6%; el pan 47.5%; arroz y cereales preparados 47%; carne 46%; leche y huevo 40%. En El arte de la guerra, Sun Tzu señala que “lo esencial en la guerra es la victoria”. Calderón nunca lo tuvo claro. Fue una guerra ajena a los mexicanos que se dio desde la soledad de Los Pinos.

Senador de la República

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