Brindar desde el corazón

Siempre al momento de celebrar algo se tiene que ofrecer al creador desde la comida, la bebida se dicen unas emotivas palabras agradeciendo las bondades de lo que se va a celebrar o se va a comer en ciertos casos; en esta ocasión hablaremos de una tradición taurina que para algunos es obligación y para otros simplemente pasa desapercibida y hablo del momento donde se ofrece la faena a alguna personalidad, familiar o simplemente a toda la afición que está en los tendidos hablo del “brindis”.

Los toreros, por regla general, a la hora de un determinado brindis suelen ser muy parcos en palabras y difícilmente brotan de sus sentidos aquello que sienten en lo más profundo de su corazón. Como vemos, son capaces de jugarse la vida y en algo tan aparentemente sencillo como brindar un toro, casi todos, pasan un calvario inexplicable; en realidad, deberíamos de entenderles puesto que, son toreros, no oradores; aunque bien es cierto que, en determinados momentos, el torero, debe de tener capacidad para reaccionar y, frente al micrófono, decir todo aquello que sienten que, en tantas ocasiones, suele ser emblemático de cara a la persona a la que se le obsequia el triunfo o, en su defecto, al que se le dedica el brindis que, no es otra cosa que el barrunte del propio torero en aras del triunfo para dedicárselo a la persona amada o querida.

Por las razones explicadas, algunos brindis de ciertos toreros me han llegado hasta el fondo de mi alma. Se me escapa de la memoria el nombre de un diestro que, en determinado día, cuando le brindaba su toro al Rey de España le dijo: “Majestad: Tengo el honor de brindarle la muerte de este toro como le brindaría mi vida si por España fuera preciso”. Emotivo, ¿verdad? Ciertamente, los toreros, cuando se relajan, son capaces de decir frases tan bellas como la citada que, como digo, la pena es no recordar yo el nombre del protagonista para rendirle mi gratitud por tan significativas palabras.

Muchos otros toreros prefieren pasar desapercibidos el momento emotivo del brindis pues simplemente se dedican a torear sin ofrecer a nadie más que a los que en su corazón siempre tendrán presentes. Otros más aprovechan el momento para lucirse pues después de pedir el permiso respectivo al juez corren muleta y montera en mano a los medios del ruedo y levantan los brazos ofreciendo la faena a toda la gente que esta en los tendidos, dicho sea de paso es un buen inicio para los toreros pues el público siempre le responderá con aplausos y olés que lo dejan con una alta responsabilidad de triunfar, los más apasionados taurinos y toreros se toman tan en serio este momento del brindis a todo el público que deciden aventar la montera como si fuera una moneda en un volado, es ahí el momento de la superstición pues si la montera cae con los machos hacia arriba, decían los antiguos es mal augurio, en cambio si cae con los machos hacia abajo será una faena redonda. Muchos diestros al ver la montera con los machos para arriba disimuladamente la voltean dicen por ahí no vaiga a ser.

No quiero deja de recordar lo que para mí ha sido el mejor brindis que me ha tocado ver y escuchar. Era un día 7 de enero del 2007, le escuchamos  decir a Rodolfo Rodríguez “El Pana”, las palabras que ahora reproduzco de forma literal, tal y como él las pronunció:

"Brindo por las damitas, damiselas, meretrices, princesas, vagas, salinas, zurrapas, suripantas, vulpejas; las de tacón dorado y pico colorado, las putas, las buñis; pues todas ellas mitigaron mi sed y saciaron mi hambre y me dieron protección y abrigo en sus pechos y en sus muslos, y acompañaron mi soledad. Que Dios las bendiga por haberme amado tanto."

Si intentamos analizar dichas palabras, las mismas, tienen un significado muy especial. Claro que, para profundizar y analizar, ante todo, hay que conocer la vida y obra de Rodolfo Rodríguez “El Pana” que, hastiado por la vida, durante muchos años, tuvo que refugiarse con el alcohol y las mujeres de cantar alegre; quizás no fuera en realidad lo que el diestro de Apizaco anhelaba a lo largo de su existencia, pero qué duda cabe que, Rodolfo, con las mujeres de la vida mitigaba su soledad y su frío, ante todo, el que sentía su alma. Las circunstancias le arrastraron por ese camino que, posiblemente, no sea el deseado para nadie pero, a falta de otros valores, seres humanos vestidos de mujer saciaron el vacío de su alma y, a no dudar, alentaron su maltrecho cuerpo. Aquel brindis estremeció a propios y extraños pues era en ese entonces el último toro de su vida como diestro, ese día se le concedió y no quedó a deber, para muchos fue una frivolidad y un momento hasta grosero, para otros muchos un momento de profunda catarsis que dejo huella al momento de brindar un toro.

El momento de brindar puede ser el más feliz pero también el más complicado pues dejar salir palabras deseadas y que se sienten desde lo más profundo del corazón no es cosa fácil.

Una vez que se brinda la faena el afortunado personaje ya sea algún amigo, familiar, o ganadero están prácticamente obligados a corresponderle al matador algunos con unos cuantos billetes para que siga su carrera mismos que son depositados en la montera al momento de regresarla o bien después de la corrida son invitados a comer a algún lugar, otros más les prestan sus ranchos para que sigan preparándose los toreros, pero lo mejor de todo que es una distinción entre muchos asistente a la Plaza de Toros.

Así pues se vienen muchos brindis en la ciudad de  Querétaro pues si el clima nos lo permiten disfrutaremos de una novillada y una corrida en Provincia Juriquilla; en la novillada será con el rejoneador potosino Sebastián Torre y los Forcados Queretanos, Juan Pablo Llaguno, Antonio Mendoza, Diego Sánchez y Pérez de Pauloba, quienes enfrentarán novillos con el hierro de Villar del Águila, esto será el 13 de Septiembre, y el lunes 15 de septiembre un mano a mano que luce espectacular entre Octavio García "El Payo" y Diego Silveti, quienes se enfrentarán a ejemplares de la ganadería Xajay. Mucha suerte y esperemos vernos por allá.

Espero sus comentario en [email protected] y @olmochato

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