Bicis gratis, ¿para quiénes?

Josué Quino

Hijo, ¡por fin vas a dejar de darle lata a tu madre con eso de que te compre una bicicleta!
—¿Tú me vas a comprar una?
—¡No! ¡Nuestros impuestos ya te la compraron!
—O sea… ¿cómo?
—Pues ya tenemos en Querétaro ¡bicis gratis! Las acabo de ver. Son negras, y están bien padres. Y tienen sus estacionamientos propios, como en la Ciudad de México, nada más que allá son rojas con blanco.
—Bicis gratis, ¿para quiénes?
—Pues, ¿cómo que para quiénes? ¡Para nosotros los queretanos!
—Ay, Abuelito… 
—¿Por qué tan enojado?
—Esas Qrobicis nomás son para los que tienen tarjeta de crédito. Y pues ni yo, ni mis amigos tenemos. Sólo son adornitos para los ricos. Justo para quienes tienen auto propio, o pueden pagar un Uber, o taxi, ya de menos. Mira, para comenzar, me da coraje porque tienes que tener, a fuerza, un smartphone, no cualquier celular.
—Y esos, ¿cuáles son?
—Pues los celulares inteligentes. Esos que cuestan al mes, lo mismo que la renta de una casa. Eso para empezar. Pon tú, que ya tienes el bendito celular, ¿no?, con crédito y todo. Entonces tienes que bajar la aplicación, y subir un montón de documentos, bueno no tantos, porque ahí te echan la mano, pero ahí es donde te piden la tarjeta.
—¿Y no puedes conseguir una prestada? ¿Tú mamá no tiene?
—Sí tiene, nomás que nunca me la quiere prestar. Pero el punto no es ese, Abuelito. El punto es que estas cosas las compran con los impuestos que todos pagamos aquí en Querétaro. Se supone que debería de ser algo accesible para quien en realidad lo necesite. Y que debería de ser algo mexicano. Y ni una, ni otra, ni otra cosa pasa.
—A ver, veme diciendo una por una.
—Pues que si todos pagamos impuestos, todos debemos de tener los mismos beneficios. ¿Por qué a fuerza exigen tarjeta de crédito? ¿Sabes lo exorbitante que son los pagos por tener una? Digo, cuando te la dan, porque te piden miles de requisitos para dártela.
—Y bueno, ¿qué sugieres al respecto?
—Que de la misma manera que me obligaron a sacar mi tarjeta única para el Qrobus y los camiones, y me exigieron la CURP, no se para qué, porque nunca nadie de los que estaba ahí me supieron explicar, de esa misma manera, me pidan la INE de mi mamá, porque soy menor de edad, para comprobar mi residencia, y me puedan ir a cobrar la bici si me robo o la daño. ¡Esas bicis sólo las pueden usar los ricos, Abuelito! 
—Pero se las pagamos todos los pobres, ¿no? ¿Eso quieres decir?
—¡Exacto! 
—¿Y dices que no son mexicanas?
—Pues la manera en que está escrito: “consultá”, “retirá”, “iniciá”. Digo, Querétaro, y todo México, está lleno de jóvenes ingenieros, que son premiados en el extranjero, y le fueron a comprar, quién sabe a quién y quién saben en cuánto y a quién sabe dónde, la aplicación esa. Y si por lo menos hubieran tenido la gentileza, de usar nuestra manera de hablar y escribir, que además ¡es la correcta! 
—Sería interesante saber cuánto pagamos para que les pusieran sus
 bicicletitas… 
—En vez de usar esos recursos y comprar camiones nuevos para las rutas que llenan de smog y ruido toda la ciudad. 
—¿Cómo crees?, ¡esos los usan los pobres! 
—¡En serio! Fui a la casa del Benja’s, que vive en La Cruz, y de plano nos tuvimos que ir a platicar al patio de atrás de su casa, porque el ruido que hacen todos los camiones que pasan sobre Gutiérrez Nájera, nomás no te dejan hablar, ¡ni escuchar! ¡Ah! Pero eso sí, hay que comprarles sus ecobicis a los hipters, que tienen lana, a los neohippies, que no son pobres, y habría que ver si pagan impuestos y a los extranjeros, que cada dólar que tienen, vale 20 veces nuestro peso.
—Hijo, abueleaste…

Comentarios