01 / agosto / 2021 | 06:51 hrs.

Balance: palabra mágica

José Manuel Presno Ozaeta

Se acerca el fin del 2014. A estas alturas del año, conocemos los resultados generales  adquiridos para nuestra vida y proyectos. En toda actividad humana, tenemos aciertos, avances, triunfos y por otro lado retrocesos, errores y olvidos los cuales bien manejados podemos convertir en aprendizajes.

La palabra balance es utilizada para temas contables, administrativos, etc.  En general se interpreta como el sistema, o resultado en cifras de un hecho. Contabiliza y pone en blanco y negro todo aquello que conforma la situación o proyecto que estamos midiendo.

Al hablar de nuestras metas, vale la pena esforzarnos en recordar cronológicamente cada detalle importante que hemos experimentado desde enero.  Si bien nuestra memoria es de muy corto plazo (mayormente recordamos solo sucesos de las últimas semanas), vale la pena revisar calendarios, agendas o cuadernos para identificar la mayor cantidad posible de sucesos y compararlos contra los planes originales.  Al hacer el ejercicio, nos será fácil identificar y palomear en que hemos avanzado, que hemos dejado pasar y que cosas no salieron tan bien como lo planeamos.  Hacerlo a estas alturas del año, puede ayudarnos a dar el último estirón para terminar proyectos que hemos dejado relegados, iniciar algunos que en definitiva olvidamos o inclusive realinear nuestras prioridades para 2015.  Octubre y Noviembre son meses que podemos usar para de manera sana, iniciar la planeación del típico arranque anual.  Son momentos donde las tendencias de resultados están prácticamente trazadas, en muchos casos las citas para vender disminuyen y los tiempos van tomando holgura para varios.  En lugar de que la última semana del año tomemos tan solo unas horas, o máximo un par de días para tratar de recordar, acomodar y definir lo que haremos el siguiente año, tomemos un poco más de tiempo para identificar y definir las ideas que van pasando por nuestra cabeza.

Al revisar tu balance desde el ángulo personal, te recomiendo considerar lo siguiente:

Administra tus recursos y energía para abarcar los diferentes roles que buscas cubrir. Crea una lista de proyectos o metas. Considera aspectos como la salud, el crecimiento profesional, roles sociales, hobbies, proyectos personales, etc. Desde esta óptica, la palabra clave es: Equilibrio.  

Priorizar a los proyectos. Aunque todo es importante, cada quien tenemos retos particulares que nos hacen enfocarnos primero a x o y rubro.  Lo interesante de priorizar las tareas, es que uno mismo es quien decide que hacer antes y que hacer después. Otra sugerencia es designar cuanto tiempo y cuando realizaremos cada cosa.

No pierdas de vista que estamos rodeados de conceptos que se contraponen.  Bueno y malo, mucho y poco, etc. Lo comento porque al observar el balance de nuestro año, podríamos enjuiciarnos respecto al bajo alcance de objetivos planteados, haciéndonos sentir molestos o decepcionados con nuestros resultados. Lo importante al llegar a esas conclusiones es, ubicarnos en el hoy y darle valor al que estamos dispuestos a iniciar una vez más. Algo más que considerar es que es normal que vayamos cambiando por lo que es válido que al paso del tiempo, no prestemos la misma atención a lo que definimos hace meses.

Por último, una vez que establezcas tu nuevo plan, te recomiendo revisarlo varias veces en diferentes ocasiones. De esa manera, dejas que los conceptos decanten además de que cada vez que lo abras, seguramente recordarás algún detalle olvidado o encontrarás algo nuevo que pulir o agregar.

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