Así influyó el narco el voto en Guerrero

Damián “N” confesó que había sido entrenado para combatir la guerrilla y para dar custodia a altos funcionarios de gobierno.
22/08/2018
07:16
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Un Tsuru que intentó evadir un retén de la Fiscalía General del Estado de Guerrero habría despejado las dudas que existen sobre el asesinato del candidato del PRI a diputado local, Abel Montúfar, ocurrido a principios de mayo pasado.

El 8 de ese mes, Abel Montúfar, alcalde con licencia de Coyuca de Catalán, realizó un recorrido por Ajuchitlán, Guerrero. Las últimas fotos que le tomaron en vida lo muestran con una cachucha y una camisa roja, conversando con pobladores de San Lorenzo.

Las fotos siguientes se las tomaron sus asesinos, tendido en el sitio donde lo mataron: la camisa roja de campaña, con su nombre bordado a la altura del bolsillo, aparece con los botones abiertos hasta la altura del pecho: el agujero de una bala horada la camiseta blanca del candidato, muy cerca de la tetilla derecha.

Hay otras fotos, publicadas en los medios. Muestran el cadáver de Montúfar en el asiento trasero de una camioneta, sin pantalones y sin la camisa roja de la fotografía anterior.

Más tarde se sabría que sus verdugos le metieron en el calzoncillo un mensaje cuyo contenido no trascendió.

La mañana de su asesinato, Montúfar volvió a su casa. De ese sitio lo sacó una llamada misteriosa. Se negó a que lo siguieran sus escoltas, y acompañado solo por su secretario particular, tomó la salida a Zihuatanejo.

La primera versión señaló que el candidato había sido interceptado de camino a su cita. Una “sábana” telefónica reveló que el número del que lo llamaron se encuentra en la red de vínculos de Salvador y/o Luis Navarro Peñaloza, alias El Zarco.

El Zarco es el jefe de sicarios de Rodolfo Maldonado Bustos o José Pineda González, alias El JP o Don José, líder de un grupo criminal —asociado al Cártel Jalisco Nueva Generación—, que mantiene bajo un régimen de horror los municipios de Pungarabato, Cutzamala, Tlalchalpa, Coyuca y Zirándaro.

El secretario de Montúfar reapareció 12 horas más tarde. Su versión de los hechos tampoco fue dada a conocer.

De acuerdo con la primera versión, un sujeto apodado El Kevin fue el encargado de interceptar al candidato para conducirlo al sitio en que lo asesinaron. En el Tsuru detenido el 18 de agosto pasado en la carretera Chilpancingo-Iguala, viajaba otra versión. En ese auto iba un desertor del Ejército —Damián “N”— al que le encontraron una Beretta y varios envoltorios con mariguana. El arma estaba relacionada con un homicidio.

De acuerdo con los agentes que participaron en la detención, el ex militar reveló que intentaba alejarse de la zona de influencia de El Zarco porque, a resultas de un pleito, éste había asesinado a uno de sus familiares, y luego había dado la orden de que lo mataran a él también.

El cruce de información reveló que el ex militar era, en realidad, uno de los lugartenientes de El Zarco. Damián “N” confesó que había sido entrenado para combatir la guerrilla y para dar custodia a altos funcionarios de gobierno. Esto le permitió, al convertirse en desertor del Ejército, ocupar un papel relevante en el grupo dirigido por El JP. Según el relato que el ex militar entregó a las autoridades, el candidato Montúfar fue citado en la cancha de basquetbol del poblado de Zacapuato.

Montúfar había sido alcalde de Coyuca. Uno de sus hermanos, fue delegado de Segob en Guerrero —y jefe de la policía ministerial durante varios años.

¿Por qué habría acudido el candidato a reunirse con líderes criminales de la región? Se ignora a ciencia cierta la respuesta, pero EL UNIVERSAL publicó el domingo pasado un reportaje que revela la manera en que el narcotráfico influyó el voto en Guerrero.

Según la versión proporcionada por Damián, Montúfar se acercó a un grupo en el que, además de Don José o El JP, se encontraban Uriel Tavares Martínez (La Perra), Fausto Aguirre Méndez (El Mejoral), Kevin Arzate Gómez (El Kevin), José María Pérez (El Chema), así como Salvador Navarro Peñaloza (El Zarco).

La orden del JP fue que Montúfar declinara a favor de un candidato rival. El priista, según Damián, se negó. El Mejoral comenzó a golpearlo. La escena subió de tono hasta que el JP ordenó “que lo matara a la verga”.

Según el testigo, El Mejoral sacó entonces un arma corta y disparó varias veces. El cadáver fue arrojado a unos metros del hotel Nueva York. Si la versión de Damián es correcta, también de este modo el narco influyó el voto en Guerrero. 

@hdemauleon / [email protected]

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