Aquí lloró la vírgen

Josué Quino

Juárez estableció el Estado laico, ¡y hay que respetarlo!

No entiendo ahora cuál es tu pleito.
—Lo que no le hizo el viento a Juárez, se lo va a hacer esta administración. Es más, si Juárez resucita y viene a Querétaro y va a la presidencia municipal, el pobre ¡se nos vuelve a morir de un infarto fulminante!
—Pero, ¿por qué, abuelito?
—Juárez dio su vida por separar las cuestiones religiosas de las políticas. Hace más de 150 años estableció el Estado laico, ¡y hay que respetarlo! Esto quiere decir que las creencias personales, de cada individuo, tienen que quedar en eso: en términos personales, afuera de su oficina, ¡tenga el cargo político que tenga!
—Abuelito…
—El Estado laico nos brinda un piso parejo para todos. Evita una creencia hegemónica que pueda anteponer sus valores a otros. Juárez también creó, entre otras muchas cosas, el panteón civil, el registro civil y el matrimonio civil y seguramente si ahora viviera, antes de haberse vuelto a morir, por lo que acabamos de ver, hubiera creado también el matrimonio igualitario. Porque él siempre busco y logró la igualdad en la sociedad mexicana.
—Y… ¿qué fue lo que vimos, que hubiera vuelto a matar al presidente Juárez?
—¿Pues qué no viste? ¡La presidencia municipal convertida en una iglesia! Todo el recinto ¡laico!, lleno de imágenes ¡católicas! Vírgenes, Cristos crucificados por todos lados, veladoras prendidas, flores llenas de llano en el patio y sus pasillos. ¡Culpa, pecado y dolor por todos lados!
—¡Abuelito!, esa no es la presidencia municipal.
—¿Cómo no?, ¡si acabamos de salir! Me refiero a la presidencia municipal, la del Centro Histórico, ¡la del parque Guerrero!
—Abuelito, a donde fuimos ya no es la presidencia municipal.  A esa ya se la llevaron 
a Centro Sur. El cambio se hizo mientras tú estabas en los Estados Unidos.
—Entonces, ¿ahora qué es ese lugar? 
—La antigua presidencia municipal ahora es la delegación del Centro Histórico. Luego entonces, no pasa nada si lo llenan de vírgenes y crucifijos.
—¡Claro que pasa! Sigue siendo un espacio de atención gubernamental. Se realizan acciones laicas y el dinero que reciben se los brinda el Estado. 
—Es que, si a esas vamos, pues no deberíamos de haber ido al Instituto de Cultura a tomar cursos y a ver obras de teatro, porque era el convento de Santa Rosa de Viterbo, por ejemplo.
—Pero es diferente, porque gracias a Juárez, se fueron recuperando esos espacios que la iglesia se había ido adueñando de manera indebida, porque ¡ni impuestos han pagado nunca!
—Ya te entendí, abuelito, sólo que a mi me gustó mucho ver juntos y conviviendo a algunos de los barrios más viejos de Querétaro, como Santa Catarina, San Agustín del Retablo, La Piedad, San Gregorio, El Tepetate, El Cerrito, San Sebastián, La Trinidad, ¡y hasta San Francisquito y el Mercado Escobedo!
—Pues a mi me pareció bien interesante que cuando fui a comprar un agua, sólo había de limón con chía y de jamaica, y el chavito que estaba atendiendo el puesto me dijo que era gratis, pero que cuando uno llega a pedirla, tiene que decir: “Aquí lloró la Virgen”, y quien te sirve debe responder: “Sí, aquí lloró amargamente”, o sea que aquí ¡todo el mundo hace teatro!
—Por eso dijo que el agua de limón significa el amargo dolor de María, la chía son las lágrimas de María ¡y el agua de jamaica es la sangre de la pasión de Jesús!
—Ahora tiene sentido el diálogo del llanto de la Virgen. Se están preparando para recibir la Semana Santa. Por cierto que no vi al Barrio de La Cruz, por ningún lado.
—¡O sea que sí prestaste atención!
—Pues sí, pero la muina y el coraje ¡nadie me los quita

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