“Ansina pues”

Natividad Sánchez

Uno de los grandes atractivos que tienen los estados de la República Mexicana, sin duda es la forma de hablar, tanto en el tono o acento, como algunas palabras que se utilizan por región. El  tilde más marcado es el de los regiomontanos, yucatecos, veracruzanos, tabasqueños y el afamado “chilango”, por supuesto algunas palabras que también son características en algunos sitios.

¿Ansina?...Quizá se nos hace erróneo y a veces podríamos burlarnos sin saber que muchas de las palabras que escuchamos en los estados de nuestro país son acertadas. La famosa palabra “ansina” que sabemos significa “así o así es”, es correcta. Tanto "ansina" como su variante "ansí" son arcaísmos derivados de la palabra “así”. Ambos vocablos están incorporados como muchos otros: "mesmo", "vide", “manque”, “dente” o "trujo", a la lengua llamada gauchesca. “Ansina” es una palabra antigua, los lingüistas mexicanos han destacado que la lengua traspasó distancias y la  prueba son los arcaísmos en el idioma. Un arcaísmo es la palabra o expresión que, si bien llegó a ser muy utilizada en el pasado, hoy en día no se usa frecuentemente o ha sido reemplazada por un término nuevo o una variante.

Pues sí, la palabra “pues” o su derivado “puesn” que hemos adoptado en algunas zonas y que se escucha frecuentemente en el norte e incluso le damos un tono “golpeado” al pronunciarla, está incluida en el Diccionario de la Real Academia Española, lo utilizamos para denotar certeza de algo que hemos dicho antes, de la misma forma que la palabra “Di” que se utiliza mucho en la zona centro, y que muchos queretanos aun mencionamos; ¡A poco! Di”.

Es común que al visitar otros lugares se nos pegue un poco el acento al hablar o conozcamos otro significado de las mismas palabras que usamos generalmente.

“Morro, huerco, escuincle, chamaco, chilpayate o chunco” son formas de decir niño en algunas regiones, sin embargo no todas son reconocidas por del diccionario. Por ejemplo; “huerco” se refiere a una persona que está siempre llorando y triste, “morro” significa cabeza o monte pequeño, “chilpayate y chamaco” se definen como adolescente o niño.

Hay muchas palabras de las cuales podemos hacer referencia  y que generalmente cuentan con una historia que quizá no conocemos, algunas de ellas con pasado náhuatl y que son muy frecuentes en nuestro vocabulario: aguacate, cacahuate, cacao, coyote, cuate, chapulín, chicle, chocolate, ejote, elote, huachinango, guajolote, hule, jitomate, mayate, mecate, milpa, olote, papalote, petaca (por maleta), piocha y zopilote.

Nuestro México cuenta oficialmente con 68 lenguas indígenas, 364 variantes de lingüística y 11 familias. Actualmente se trabaja en proyectos para preservar la identidad cultural de los grupos indígenas, ya que la Organización de las Naciones Unidas, además de haber declarado el 2008 como Año Internacional de las Lenguas, considera a México, Brasil y Estados Unidos, como las naciones que en el continente americano integran mayor número de lenguas autóctonas.

Sin duda hay muchas palabras que son incorrectas y que pronunciamos algunas veces a propósito y otras sin darnos cuenta; “haiga, bujero, íbanos, pos, semos” y muchas más… ¿Se te ocurre alguna?

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