25/09/2016
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La web creada por Tim Berners-Lee a principios de la última década del siglo XX, representó un giro radical en el ciberespacio, que poco después se potenció con los navegadores, como el pionero Mosaic y su continuador Netscape, quienes facilitaron la navegación por la red. No obstante, en esos primeros años de la web, las personas que querían acceder a un sitio debían conocer las direcciones de los mismos, lo que limitaba el acceso a las páginas. Pero eso empezó a cambiar cuando surgieron los primeros buscadores, como Altavista, Excite, Infoseek o Yahoo!, que comenzaron a darle coherencia y sentido a las búsquedas de los domicilios electrónicos.

No obstante, esos buscadores eran diametralmente opuestos en su forma de operar. Mientras Altavista era bastante democrático pero limitado para incorporar cualquier sitio en sus bases de datos, Yahoo! era de una exclusividad dura, en donde la indexación la hacían personas que, con base en principios nada claros y demasiado burocráticos, decidían qué sitios incorporar; el colmo era que los administradores de páginas tenían que enviar un correo electrónico a los administradores de Yahoo! para que éstos decidieran si lo podían indexar a su base datos y buscador.

A pesar de eso, Altavista creció a una velocidad increíble, pero todo cambió el 27 de septiembre de 1998 cuando se lanzó el buscador Google, al cual le fueron suficientes dos años para superar a todos sus competidores, pasando a ser el clasificador de domicilios electrónicos más democrático y popular del planeta digital. Google, además, se volvió un mito porque, a diferencia de empresas como Apple, sus creadores, Sergey Brin y Larry Page, empezaron a operar realmente su empresa en un garaje.

Pero la clave no estuvo en surgir en dicho espacio, sino en su potente algoritmo, Pagerank, que estableció una jerarquía de los domicilios en la red, amén de ser sumamente eficaz para indexarlos y reorganizar el orden de la red. Dentro de la arquitectura del ciberespacio, Google se ha vuelto un recurso imprescindible para navegar en dicha zona intangible, como lo evidencian las casi cuatro mil millones de búsquedas diarias, lo que le permiten, con sus múltiples rastreadores, saber mucho acerca de cada usuario.

Los giros, servicios y herramientas que ofrece Google se han visto reforzados en los últimos tiempos cuando ha pasado a convertirse en la principal empresa subsidiaria de la multinacional Alphabet Inc., que está enfocada a cubrir todos los productos y servicios relacionados con internet, software, dispositivos electrónicos y otras tecnologías, que ya venía desde hace rato explorando y explotando.

A pesar del evidente poder que tiene Google, hay infinidad de datos que permanecen invisibles a sus robots y a todos los demás buscadores, al grado que más del 90 por ciento de la red está fuera de los satélites y radares de dicho buscador. En esa internet invisible lo mismo se pueden encontrar infinidad de bases de datos, con todo tipo de información, que publicaciones académicas, contenidos de disidentes políticos, o servicios al por mayor de una fauna de delincuentes.

El ciberespacio se define por sus diferentes capas, unas visibles a Google y otros buscadores, pero otras permanecen inaccesibles y solo son alcanzables con diferentes herramientas. Pero una parte de lo que queda invisible a las personas proviene del ocultamiento que hace dicho buscador por criterios derivados de las políticas del gobierno estadunidense, que impide a sus empresas darle servicios a determinadas naciones a las cuales tiene sancionadas por diversas causas.

Pero tal vez el mayor cuestionamiento que se le puede hacer a Alphabet, es que junto con otras empresas como Facebook o Apple son las que mejor encarnan el derrumbe de la vieja utopía de la red como un canal alternativo de distribución de contenidos, con una operación distribuida, que era propia de la web creada por Tim Berners-Lee, en donde no existían espacios completamente jerárquicos, centralizados y pulverizadores de la privacidad.

@tulios41

 

 

 

 

 

 

 

Periodista y escritor especializado en cibercultura

 Twitter: @tulios41

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