Anaya falso

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09/02/2014
12:56
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No hay duda que en los días que corren la sociedad está cambiando, estamos viviendo situaciones con constantes cambios tecnológicos, políticos, económicos y sociales que exigen modificar las formas tradicionales de hacer política.

Para esto, la mercadotecnia política se hace cargo de los estudios, de la organización y de la instrumentación de las actividades que contribuyan a crear, promover y distribuir bienes y productos capaces de satisfacer expectativas y demandas de los consumidores.

Ésta se enfoca a los puntos a través de los cuales se puede ganar el voto o la confianza ciudadana como lo son: el conocimiento del apoyo electoral, el conocimiento de los electores, medios eficaces de distribución de ideas, e ideas concordantes dentro de la población, y los partidos políticos son una organización que tiene la capacidad de ofrecer expectativas, dar a conocer, crear una imagen, satisfacer una necesidad e impulsos de aceptación, aunque este sea un producto chatarra.

No sorprende por eso, que el producto Ricardo Anaya Cortés, ex secretario particular del acérrimo enemigo de las organizaciones sociales y de las familias pobres de Querétaro, Francisco Garrido Patrón, y coordinador estatal de Programa de Acción Comunitaria (PAC), en el que manejó más de mil millones de pesos anuales con los cuáles luego se supo por los propios miembros de su partido, que se usaron para su enriquecimiento personal y para la compra de votos a favor de los candidatos del Partido Acción Nacional (PAN) en los municipios de la Sierra Gorda, se nos esté ofertando como la mejor opción para gobernar a los queretanos.

Aclaro, por si hubiese algún mal pensado, como lo hice no hace mucho al referirme al alcalde “loquito” de Corregidora, que no es fobia particular contra su partido y mucho menos contra Anaya a quien ni siquiera tengo el gusto de conocer, pero, “cuando las comadres se enojan salen las verdades”, reza un dicho popular muy cierto, y los queretanos debemos estar bien enterados para no dejarnos sorprender por vivales, por productos hechos al vapor que no valen la pena.

El senador Francisco Domínguez Servién, ex presidente municipal de Querétaro, integrante de su mismo partido y que por tanto sí sabe lo que dice, en junio de junio del 2013, derivado del escándalo ocasionado por la toma de la tesorería del grupo parlamentario de su partido y por el manejo de los recursos en el senado de la República, criticó y reclamó al diputado Anaya Cortés su falta de autoridad moral, pues, según expresó, en la fracción parlamentaria del PAN del Congreso de la Unión hay una corrupción gravísima. Pidió que sea él quien transparente sus prácticas y lo acusó del mal uso de “mil millones de pesos del PAC”, exigiéndole que diera a los militantes de su partido.

Es tal el grado de corrupción y de descomposición del PAN, particularmente del flamante presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, que ahora pretende darnos lecciones de política, usando frases huecas como, “hay tiempos para competir y para construir”, que el propio Diego Fernández de Cevallos, distinguido militante panista, avergonzado, consideró que la división entre diversos grupos panistas proyecta una imagen altamente injuriosa y que no responde a la historia del instituto político.

“Da vergüenza lo que está pasando en el partido”, expresó sin ahondar en el mal manejo de recursos públicos, “nosotros nacimos para hacer a un lado las diferencias que nos separan y encontrar en el objetivo fundamental de hacer todo de nuestra parte por contribuir a que México sea una patria ordenada y generosa porque hoy los panistas que están dirimiendo no tienen ni orden ni generosidad”.

La sociedad queretana también tiene vergüenza y tiene memoria, y seguramente no olvida quién es Ricardo Anaya.

 

Líder en Querétaro del movimiento Antorcha Campesina

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