Amores que matan

Eli Martínez

¿Estás en una relación donde hay mucho dolor y a pesar de eso, no te puedes salir?, ¿permites situaciones  que jamás pensaste que llegarías a permitir?, ¿sientes una angustia permanente por lo que pueda hacer, pensar o sentir tu pareja?, ¿te da terror que se termine la relación?, ¿esperas que tu pareja cambie?, ¿vives de los pocos recuerdos lindos que han vivido, como anestesia de los malos momentos? Por ejemplo, “es que me dijo que me amaba, que yo era la mujer de su vida”, para compensar los momentos de dolor, que son la mayoría. Si es así, ¿qué crees?… Estás en una relación tóxica o codependiente… A mí me pasó y sé lo difícil que es salir de allí… De hecho, por eso me especialicé en el tema y me dedico a ayudar a otras personas a recuperarse a sí mismos para que puedan tomar decisiones. Lo que si te quiero decir, es que tú sólo no vas a poder, necesitas trabajarlo en terapia y  grupos de ayuda.

Hoy la adicción afectiva,  está considerada dentro de la Psiquiatría como una adicción como tal. Pero veamos cómo se define:

Son relaciones afectivas que transitan en un estado de alerta y amenaza permanente que van llevando a un importante grado de deterioro de la salud física y mental. Son relaciones muy dolorosas en donde, a pesar de reconocer que son dolorosas, no se puede salir de allí.

·         Está caracterizada por modos de relación repetitivos y mutuamente destructivos en una pareja.

·         Relaciones basadas en la culpa, vergüenza, miedo y obligación.

·         Los patrones de toxicidad suelen involucrar celos, agresividad, dominancia, manipulación, desesperación, egoísmo o rechazo.

·         Sin embargo, una característica muy común, involucra la ambivalencia de amor/odio o de períodos de mal trato con episodios inciertos e impredecibles de relativa paz y “amor”.

·          Un dependiente es aquel que ha permitido que el comportamiento del otro le afecte y se obsesiona por controlar dicho comportamiento hasta que su vida se torna ingobernable.

·          Justificación constante de las malas conductas del otro.

·          Se forma en la infancia cuando el niño tiene que aprender a crecer y volverse adulto para cuidar a otros, ya sea a alguno de los padres, hermanitos o a ellos mismos. Es decir, son adultos – niños.

Pero, ¿cómo podemos salir de una situación así? Lo primero es reconocer y aceptar que tienes un problema, después una regla de oro, “NO OIGAS LO QUE QUIERES OIR NI VEAS LO QUE QUIERES VER”, “VE LO QUE VERDADERAMENTE ESTÁ”. Por ejemplo, “es que me dijo que yo era la mujer de su vida y que quería pasar más tiempo conmigo, pero no lo veo desde hace una semana y no sé nada de él”. ¿Eres la mujer de su vida???? Porque a lo mejor fuiste la mujer de su vida ese día, pero lo más seguro es que mañana sea otra… En pocas palabras, ¿cómo te demuestra con acciones la otra persona que te quiere? Como diría mi sabia madre, “hechos son amores y no buenas intenciones…”.

Para la recuperación, es necesario trabajar en terapia con tu autoestima, así como con la expresión de tus  sentimientos y necesidades, aprender a poner límites, primero hacia ti [email protected] (comida, trabajo, compulsiones, etc.), para poder después ponérselos a otros. Ojalá te atrevas a sanar y comprendas que existen otras formas de relacionarte en pareja. 

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