24 / julio / 2021 | 03:50 hrs.

AMLO: Educación, ciencia y tecnología

José Alfredo Zepeda Garrido

Sin lugar a duda, la RE es perfectible y debe mejorarse, a la luz del análisis de resultados que señalen la pertinencia de modificaciones

Ex rector de la UAQ. [email protected]

Entre los muchos retos que tendrá que afrontar la próxima administración federal, que encabezará como Presidente de México el licenciado Andrés Manuel López Obrador, está el que se refiere a mejorar la calidad de la educación, así como impulsar la investigación científica y el desarrollo tecnológico para fortalecer las bases del progreso de nuestro país.

La Reforma Educativa (RE), aprobada en 2013, pretende mejorar la calidad de la educación básica, media superior y superior, así como aumentar la matrícula y recuperar la rectoría del Estado Mexicano en el sistema educativo, lo que ya se encuentra en marcha en favor de los mexicanos.

Sin lugar a duda, la RE es perfectible y debe mejorarse, a la luz del análisis de resultados que señalen la pertinencia de modificaciones. Es falso que la RE sea únicamente una reforma laboral; la selección del personal docente y su evaluación son algunas de los componentes indispensables para ofrecer educación de calidad en todos los niveles, desde la educación básica hasta el posgrado.

La RE es una exigencia social y representa el acceso a una educación pública de calidad.

Es necesario asegurar que los docentes tengan la preparación necesaria para la noble labor que se les encomienda; con el propósito de beneficiar al educando, se trata de preparar los recursos humanos para dar soporte al proyecto de nación a que aspiramos, disponiendo del capital humano esencial para el progreso incluyente, construyendo más y mejores oportunidades.

El centro de toda política educativa debe ser el derecho a aprender de los niños y jóvenes de México. La educación de calidad repercutirá en nuestra capacidad para generar ciencia y tecnología en beneficio de los mexicanos y del mundo.

De acuerdo con la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), en el año 2015 México invirtió 0.55% del PIB en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), y a nivel mundial se destinó el 2.23%. México ha avanzado mucho en los últimos años en ciencia y tecnología; no obstante, es imprescindible que el nuevo gobierno federal no decline los recursos dedicados a CTI: los debe aumentar, lo que incluye la participación privada. Lograr invertir en México el 2% del PIB en CTI sería una excelente prueba de resultados y visión de futuro, de vanguardia. Los países más avanzados han forjado su progreso con una sólida política de desarrollo en CTI, invirtiendo porcentajes del PIB de este rango y aún mayores.

En Querétaro tenemos condiciones favorables para continuar el avance en CTI gracias a universidades como la UAQ, la UNAM y el CINVESTAV (IPN), que mucho han progresado y que contribuyen en construir una economía del conocimiento. Querétaro dispone de excelentes centros de investigación dependientes del Conacyt, así como de otros originados de la iniciativa privada y que invierten en desarrollo de tecnología; tal es el caso de CONDUMEX, MABE, TREMEC y el Centro de Ingeniería Avanzada en Turbomaquinaria (CIAT-GEIQ), dedicado al diseño de turbinas de avión y de generación de energía. El GEIQ (General Electric Infrastructure Querétaro) es un centro que reúne a talentos brillantes de la ingeniería nacional, expertos que están cambiando la forma de ver el potencial que México tiene en la economía global del conocimiento. Se trata de cerca de 1,500 de ingenieros que hoy se encuentran en una especie de laboratorio para pensar en soluciones futuristas en Querétaro. El talento mexicano ya está creando una comunidad científica y tecnológica que está haciendo maravillas que trascienden en beneficio del mundo entero (Hiroshi Takahashi, Forbes sep. 18 de 2013).

La educación de calidad es uno de los instrumentos más poderosos para reducir la pobreza y la desigualdad y lograr un crecimiento económico sostenido.

 

 

 

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