¿Amigos y rivales?

La Temporada Grande en el Coso de Insurgentes ha terminado se cumplieron las corridas de aniversario y las del derecho de apartado, y el pasado domingo disfrutamos más de un pleito a mi parecer medio creado y chafa más que de una buena corrida de triunfadores.

Y es que todo empezó mal desde el pleito de lavanderas entre “La empresa” dirigida por Rafael Herrerías y el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, quienes a mitad de semana anunciaron su rompimiento cual novela del "Canal de las estrellas"; la empresa dijo que se habían rajado Sergio Flores y Hermoso de Mendoza e inmediatamente anunciaron el cartel de “triunfadores”. La corrida fue de mucho ruido y pocas nueces pues los toros primeros tres toros obesos, tenían clase pero les ganaban las carnes de más de 510 kilos, entonces fueron faenas breves. José Luis Angelino, José Mauricio y “El Chihuahua” estuvieron voluntariosos pero sin suerte a la hora de matar. Lo más “emocionante” fue el duelo de banderillas entre el primer y tercer espada pues se retaron en el ruedo y lo que comenzó como supuesta amabilidad se convirtió en un montaje de enojo entre los toreros quienes llegaron a empujarse porque supuestamente estaban muy molestos por el reto.

Yo recuerdo muy bien grandes rivalidades en el toreo que vaya ni se saludaban pues era cuestión de orgullo. Pedro Romero-Costillares, o Pedro Romero-Pepe Hillo. Después, El Sombrerero-Leoncillo, Cúchares-El Chiclanero, El Tato-El Gordito, Lagartijo-Frascuelo (sobre todo estos dos), Machaquito-Bombita, Joselito-Belmonte... El toreo creció sobre la pasión de grandes rivalidades, que dividían a los aficionados, llenaban las plazas y agitaban los debates. Toreros grandes de estilos contrapuestos, en general toreo de mando y seguro con el estoque frente a un superior sentido artístico. O el clasicismo frente a la revolución. O rivalidades regionales, o de ciudades, o de barrios de una misma ciudad. Pero rivalidad en todo caso, algunas sostenidas hasta una década, o incluso dos.

Echo de menos eso en el toreo. Me parece que Hemingway también lo echaba de menos, y por eso se inventó un poquito aquello de Dominguín y Ordóñez en su "Verano sangriento". No fue aquello una verdadera rivalidad, ni ha existido ninguna que yo recuerde en los tiempos modernos. Algún apunte muy fugaz: que si Manolete y Arruza, por ejemplo. O cosas muy limitadas a ámbitos concretos, sea una escuela (Curro Romero y Rafael de Paula, cuyos seguidores respectivos miraban con recelo al otro) o una ciudad (Capea y Julio Robles dividieron Salamanca). Pero El Viti y Camino no entablaron duelo largo y sostenido, ni ninguno de ellos con El Cordobés, que paseó sin competencia su impostura. Lo eché de menos en su día. Como eché de menos que en la primera época de José Tomás le plantase cara Enrique Ponce, con desafíos sostenidos en Madrid y en otras grandes plazas. Aquí en México además de las que ya mencioné recuerda un mano a mano entre Rafael Ortega y “El Zotoluco” quienes llegaron a los golpes en un hotel antes de una corrida, lástima que esas rivalidades se hayan perdido y solo queden en arrumacos, besos y empujones muy baratos.

Hace muchos años que los grandes se huyen. Se enfrentan, sin compromiso, en escenarios menores, con ganado de garantías y aplauso fácil para ambos. Me falta el atrevimiento del que decide ser número uno y pretende demostrarlo, y desafía, aceptando el riesgo de perder, ansiando la gloria de ganar. El toreo es grandeza, pienso, pero no termino de encontrarla en esa sucesión de décadas de figuras que cuidan su parcela pero no se atreven a disputar la del vecino.

Pero en fin sería alargarme mucho en tratar de ver y analizar quienes son los culpables, ¿si las empresas, lo toreros, la gente o quién? Ustedes tendrán la mejor opinión.

Ya para terminar estas letras se vienen carteles interesantes  a lo largo y ancho de nuestro país, con lo mejor de nuestra baraja taurina mexicana y española, se viene las corridas en la Nuevo Progreso de Guadalajara, se viene la Feria de San Marcos en Aguascalientes donde volverá al ruedo de la desgracia José Tomás, se viene la Feria de Texcoco, y muchas más esperemos que no se dilaten tanto en traer una nueva corrida ya sea en Juriquilla o en la Santa María.

Espero sus comentarios a [email protected] y @olmochato

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