¡Ah, Chihuahua!

Javier Bolaños Aguilar

Chihuahua el estado grande de México por su gente y por su tamaño, ha emprendido esta semana la Marcha por la Dignidad.

Chihuahua el estado grande de México por su gente y por su tamaño, ha emprendido esta semana la Marcha por la Dignidad. Gobierno y sociedad unidos ante la arbitrariedad y la impunidad que durante décadas campearon en la tierra del Sotol, caminarán más de 1,800 kilómetros para hacer evidente a los ojos de los mexicanos, la corrupción que carcome al actual sistema político y la discrecionalidad con la que actúan funcionarios del régimen.

La dignidad, que es el nombre de este movimiento, es un derecho humano inviolable de las personas que nos hace iguales a todos, que nos hace actuar con responsabilidad y deriva en una cualidad de respeto a sí mismo y hacia los demás, que nos lleva también a impedir que nos humillen o degraden.

Por eso, los chihuahuenses con mucho orgullo se han unido para impedir que se atropelle su derecho a participar de los recursos públicos de la nación, más cuando es una de las entidades que más aportan a la recaudación de impuestos.

Es cierto también que la dignidad es un atributo intangible, por eso marchar es una forma de hacerla palpable, visible a todos, desde luego, mediante el sacrificio, que implica dejar la actividad diaria para sumarse a este proyecto; a través del esfuerzo que supone caminar más de 1,800 kilómetros por sierras y desiertos, más aún en este temporal de frío invernal que enfría el cuerpo pero que enciende los ánimos.

Y es que no se trata solo de dinero o recursos públicos, lo que está en juego es el combate contra la corrupción de un gobierno emanado del PRI y que por seis años encabezó César Duarte Jáquez, quien no solo endeudó al estado, sino que malversó recursos públicos, desvió otros en favor del PRI para hacer campañas políticas —como se indica en las denuncias— y tejió una red de complicidades y beneficios ocultos, que le llevaron a ser propietario de bienes inmuebles en los Estados Unidos de América, donde se sabe hoy vive con total impunidad.

La persecución sin cuartel de estos delincuentes, a la que se comprometió Javier Corral cuando era candidato y que la hace efectiva ahora como gobernador, ya nadie la detiene y no va a parar con la detención del ex gobernante, hay mucha pus en las estructuras gubernamentales que deben exprimirse, a pesar de que los adversarios digan que se trata de actos proselitistas o electorales.

A cada kilómetro que recorre la marcha por la dignidad se desvelan nuevas tramas de este periplo.

Hace unos días la Procuraduría General de la República se comprometió a traer a cuentas a Duarte Jáquez, cada paso que dan los marchistas achica la credibilidad de esa institución y su capacidad para perseguir delincuentes.

El gobierno federal ha puesto en predicamento a la Suprema Corte de Justicia, pues ha dicho que no entregará recursos al gobierno norteño hasta que se resuelva la controversia constitucional que se ha interpuesto. ¡Ah Chihuahua!, ¿De qué lado se pondrá la justicia?

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