Adiós al Distrito Federal

Braulio Guerra Urbiola

El DF desaparece, pero sólo como denominación al lugar en donde se asientan los Poderes de la Unión. Y es que luego de más de veinte años de negociaciones y muy distintos proyectos, se aprobó por el Congreso de la Unión una de las más grandes reformas esperadas por el centro del país. Perfectible en muchos ámbitos, pero sin duda un gran avance.

Una vez promulgada la reforma nos referiremos a este punto del país ya solamente como la Ciudad de México, que será una entidad federativa autónoma, pero no el estado número 32. Y es que los capitalinos en general quisieron mantener una distinción con el resto del país diferenciándose de los estados de distinta manera.

Por ejemplo, desaparecen las delegaciones y se crean las alcaldías, mas no serán presidencias municipales; más bien tendrán un concejo, que tendría de diez a quince concejales; lo anterior haciendo un paralelismo al Cabildo y a sus regidores.

No obstante a lo anterior, el jefe de Gobierno mantiene sus atribuciones en materia de los predios unitarios de suelo, es decir, aspectos fiscales como es el caso del predial y el mando sobre la seguridad.

Las alcaldías servirán para limitar la discrecionalidad unilateral de los delegados actuales, estableciendo órganos colegiados que permitan la toma de decisiones en conjunto, eliminando vicios y generando un contexto más democrático. Sin embargo, dichos alcaldes y concejos, tendrán un régimen distinto al del municipio consagrado en el Artículo 115 de la Constitución. Sus facultades estarían dadas por la nueva Constitución y leyes.

A los ciudadanos se les dotará de soberanía para ejercerla a través de sus representantes mediante la primera Constitución de la Ciudad de México. Con ella desaparece la Asamblea de Representantes del DF y se erige la primera legislatura local, y con ello, por primera vez, participarán en el mecanismo de reformas a la constitución del país, que exige dos terceras partes del Congreso de la Unión y la mayoría de las legislaturas. En este caso, la capital a partir de este cambio participará de dichas transformaciones a nuestra máxima carta jurídica.

Y vendrá lo verdaderamente transcendente a partir de los cien constituyentes de la Ciudad de México, que serán parte de las listas que se formen en la ciudad y los que sean designados por el Congreso, el jefe de Gobierno y el presidente de la República.

Dichos constituyentes emularán la historia de 1917 cuando hace casi cien años nació nuestra Carta Magna. En este caso, formularán una primera Constitución para la capital que se espera progresista, liberal y con profundo énfasis en los derechos humanos.

A todos los mexicanos nos atañe lo que suceda en la capital del país, ya que es el punto en donde se entreteje la República. La ciudad de México es de interés para sus habitantes que experimentan sus problemas y áreas de oportunidad diariamente, pero también es el signo y lugar de encuentro de todos los mexicanos. Que sea para fortalecer los derechos de la gente y transparentar y hacer más eficaces sus órganos de gobierno.

Diputado federal. @BraulioPRI

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