Acuerdo multilateral México, EU y Canadá

Jesús Rodríguez Hernández

Hay que considerar las ventajas: reforzar la estabilidad macroeconómica, incrementar las exportaciones e importaciones y diversificar mercados.

Enrique Peña Nieto, Donald Trump, y Justin Trudeau firmarán, probablemente, a finales de noviembre la nueva versión del TLCAN, el acuerdo México, Estados Unidos y Canadá.

Desde el 27 de agosto pasado, México logró un acuerdo con Estados Unidos, para estos momentos parecía que el acuerdo sería bilateral, sin embargo, Canadá se incorporó en días posteriores y se dio un tratado trilateral.

El acuerdo tendrá una vigencia mínima de 16 años, con procesos de revisión cada seis años, sin posibilidad de extinción antes del término de vigencia. Si durante la primera revisión a los 6 años no se llega a un acuerdo, se pasaría a una etapa de revisión anual. Durante las revisiones se puede acordar la extensión del acuerdo por periodos adicionales de 16 años.

El acuerdo prevé que se mantenga un mercado de libre comercio, sin arancel a los productos que califiquen como originarios; asimismo, continúa la prohibición de imponer cualquier clase de aranceles a las exportaciones. Mejora las herramientas de transparencia en los procedimientos para la expedición de licencias de importación y exportación.

En el sector agrícola se eliminó la estacionalidad agrícola que había sido propuesta por Estados Unidos. Se mantienen exentas las importaciones de productos agrícolas originarios. Incluye un apartado de biotecnología que incentiva la innovación en el sector. Se acordó no utilizar subsidios a las exportaciones, ni las medidas de salvaguarda de la Organización Mundial de Comercio entre el intercambio entre los firmantes.

En el sector automotriz se incrementa el valor de contenido regional para la producción de vehículos ligeros del 62.5% al 75%, utilizando el método de costo neto. Este incremento será gradual en un periodo de tres años. Se incrementa el valor de contenido regional (VCR) para la producción de vehículos pesados del 60% al 70%, utilizando el método de costo neto.

Se acordó que las empresas productoras de vehículos deberán realizar sus compras de acero y aluminio dentro de la región en un nivel mínimo del 70%. Sin embargo, la Cámara Nacional de la Industria del Hierro del Acero (Canacero) en un comunicado dice: “Vemos con preocupación que si bien tenemos un acuerdo trilateral, también persiste la grave situación que afecta a nuestro sector industrial creada por la aplicación de aranceles del 25% bajo la medida 232 impuesta por Estados Unidos”, por lo que urgió solucionar el tema de aranceles impuestos por Washington a las importaciones de acero y aluminio antes de firmar el pacto.

En el capítulo laboral las partes pactaron incluir cambios legislativos para garantizar los derechos de los trabajadores reconocidos al amparo de la Organización Internacional del Trabajo, establece la obligatoriedad de la libertad de asociación y el derecho a la negociación colectiva. El acuerdo incluye un anexo relativo a la reforma laboral, que se refiere a la negociación de contratos colectivos de trabajo, pues condiciona al gobierno mexicano a incluir disposiciones que establezcan que antes de iniciar un contrato colectivo de trabajo, o durante su revisión, cada trabajador vote de forma individual y secreta para señalar si aprueba el ajuste.

Otro tema interesante que se incluyó, es el combate a la corrupción, que establece la obligatoriedad de combatir frontalmente y a nivel legislativo el enriquecimiento ilícito y el soborno. Cada parte firmante deberá contar con autoridades independientes para combatir el tema.

Una vez firmado el acuerdo, deberá ser ratificado por el Senado en el caso de México, el Congreso de Estados Unidos y el Parlamento de Canadá.

En los últimos días, hemos escuchado hablar con frecuencia en los medios de comunicación del “USMCA”, con posturas a favor y en contra, empero hay que considerar las ventajas: reforzar la estabilidad macroeconómica, incrementar las exportaciones e importaciones y diversificar mercados, reforzar la seguridad jurídica y facilitar las reglas del juego en el comercio internacional, siempre en beneficio de nuestro país y sus habitantes.

 

 

 

 

 

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